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Relatoría del juzgamiento del Premio Gabo 2019 – categoría Cobertura

Juzgamiento Premio Gabo 2019

Por Tatiana Velasquez

Los jurados María Teresa Ronderos (Colombia), Pepa Bueno (España) y Marcelo Beraba (Brasil) se reunieron en Cartagena de Indias los días 9 y 10 de agosto de 2019 para elegir a los finalistas y al ganador de la categoría Cobertura del Premio Gabo 2019.

Durante la primera jornada evaluaron los 32 trabajos preseleccionados por otros jurados durante la primera y la segunda ronda entre un grupo de 405 piezas postuladas. Para buscar coincidencias e ir descartando aquellos trabajos que no clasificarían a la recta final, Ronderos, Bueno y Beraba listaron sus 10 publicaciones nominadas. Después de detectar coincidencias, comenzaron a debatir sobre las postulaciones sin decisión unánime.  Al finalizar el primer día de juzgamiento, seleccionaron el grupo de 10 nominados y los cuatro opcionados a estar entre los tres finalistas. El segundo día, escogieron a los finalistas y, después, al ganador de la categoría Cobertura. 

Los tres periodistas coincidieron en que la mayoría de postulaciones tenían buena factura. Sin embargo, les llamó la atención que muchas no fueran propiamente cubrimientos, producto de “batallar con las miserias del día a día”, sino trabajos pensados como investigaciones de cocción más lenta. También cuestionaron la falta de creatividad, en muchos casos, a la hora de enfocar temas de vieja data de la agenda regional como la corrupción o la violencia.

Finalmente, con los tres trabajos finalistas y los siete restantes nominados quisieron transmitir los siguientes mensajes: 

  1. El gran periodismo, si hace falta, cumple las funciones que el poder público no ha querido o sabido cumplir, y por el contrario, ha tratado de encubrir.
  2. Las buenas historias periodísticas retan la verdad oficial.
  3. El buen periodismo se sustenta en investigaciones rigurosas, se preocupa por ir más allá de la estadística para contar con buena prosa las historias humanas detrás de las cifras, y hace buen uso del lenguaje.
  4. Cuando se usan bien, las nuevas herramientas tecnológicas se vuelven aliadas de los periodistas porque les permiten contar historias complejas de manera atractiva. 
  5. El periodismo moderno le apunta al trabajo colaborativo no solo entre equipos periodísticos de diversos medios, sino entre profesionales de otras disciplinas como programadores, visualizadores de datos y organizaciones no gubernamentales en pro de la libertad de expresión. 
  6. El buen periodismo no se hace solamente en los grandes medios de comunicación. Por el contrario, los nuevos emprendimientos periodísticos, pequeños y limitados en recursos económicos, están demostrando que es posible producir excelentes historias de alto impacto.

Cuando el poder público no hace su trabajo, el periodismo lo deja en evidencia

Una de las fortalezas que el jurado encontró en varios de los trabajos nominados y finalistas fue la intención periodística, a través de levantamientos documentales precisos,  de llenar esos vacíos informativos que suelen dejar las cifras oficiales. De hecho, cuando hay rigurosidad, el periodismo termina asumiendo el trabajo que le correspondería realizar al poder público, pero que no ha querido o sabido hacer. 

Ese fue el caso de El país de las dos mil fosas, uno de los tres trabajos finalistas, publicado en el sitio web A dónde van los desaparecidos. Realizada por un equipo de periodistas mexicanos, esta investigación logró mapear los casi dos mil entierros ilegales, descubiertos en México entre 2006 y 2016. Su gran aporte, además de informar una realidad tan estremecedora y evidenciar la fallida política antinarcóticos mexicana, ha sido abrir un camino hacia el esclarecimiento de la verdad para los familiares de los desaparecidos, con el retrato de la barbarie y la reconstrucción estadística, que supera las cifras reconocidas por el Gobierno mexicano, manifestó el jurado en el acta final.

El equipo periodístico explica su trabajo así: “Investigamos en campo, acompañamos a familias en la búsqueda de los suyos en vida o muertos, conjuntamos información dispersa, mapeamos datos, entrevistamos a expertos, sobrevivientes y testigos, obtenemos documentos como pistas que ayudan a encontrar sentido a la violencia, y sumamos nuestro trabajo al de otros que también buscan entender y responder a las mismas preguntas”.

El jurado también destacó la decisión editorial detrás del cubrimiento de los feminicidios de un medio local del nordeste de Brasil, que evidencia cómo los medios regionales pueden conectarse con sus comunidades exponiendo sus problemas y logrando con dichos cubrimientos realizar un trabajo que ha debido hacer el Estado. La persistencia periodística detrás de Uma por Uma, una de las 10 publicaciones nominadas, dio paso al descubrimiento de casos de feminicidios que ni las mismas autoridades habían identificado. Para lograrlo, durante un año las periodistas identificaron con nombre, rostro e historias a cada una de las víctimas en el Estado de Pernambuco. 

Aunque la presentación de la información resulta abrumadora, el esfuerzo por hacer un levantamiento documental de las víctimas logró trascender de los cubrimientos rutinarios en los que suelen quedarse muchas historias sin llegar a dimensionar el fenómeno del que hacen parte. Además, esta apuesta editorial se produce en momentos en que, desde diversos niveles del poder brasileño, se subestiman las violencias contra las mujeres y no se les reconoce como ciudadanas con derechos, recordó Marcelo Beraba.

Otro ejemplo de ese periodismo que con metodología y persistencia traza un camino hacia la justicia es el cubrimiento televisivo hecho por el programa Fantástico, de TV Globo, con el trabajo O maior escândalo sexual do esporte brasileiro (El mayor escándalo sexual del deporte brasileño), que cuenta los abusos sexuales a los que fueron sometidos atletas de Brasil por el antiguo técnico de la confederación de gimnasia de ese país Fernando Carvalho Lopes. Al menos 14 deportistas reconocieron que durante su infancia y adolescencia fueron víctimas de abuso. 

Pese a tratarse de un tema complejo de ilustrar, el equipo periodístico resolvió bien las imágenes en su pieza audiovisual y buscó a todas las voces implicadas, incluido el entrenador señalado, quien se negó a hablar.

El buen periodismo reta las verdades oficiales 

Varios de los trabajos nominados partieron de la duda periodística ante las verdades oficiales y del interés por evidenciar vacíos, e incluso  mentiras disfrazadas de verdades.

Frontera cautiva, uno de los trabajos finalistas, es una de las investigaciones que no se conformó con la verdad oficial de las autoridades ecuatorianas ni colombianas sobre la muerte de tres empleados del diario El Comercio de Quito. Esta pieza es una obra redonda, que no tiene fisuras en su investigación ni en su producción: el equipo detrás se jugó la vida apostándole a revelaciones fuertes sobre el asesinato de un periodista, un reportero gráfico y un conductor en la frontera colomboecuatoriana, una acción valerosa cuando en otras regiones del mundo los periodistas discuten “nimiedades”, resaltó Pepa Bueno.

Año y medio después del triple asesinato, inicialmente atribuido a un comandante disidente de la extinta guerrilla de las Farc, no hay certeza sobre los autores criminales y son pocos los avances judiciales. Una realidad que impide un camino hacia la reparación y la justicia en medio de los silencios gubernamentales de ambos países.

“Después de una secuencia de contradicciones, desmentidos y sucesos sin explicación, se decidieron a encontrar la verdad, y la buscaron con método. El trabajo cuestiona claramente, y sin concesiones, la deliberada falta de transparencia de los gobiernos de Colombia y de Ecuador, aún en un asunto tan grave”, resaltó el jurado en el acta final de juzgamiento.

Otra historia que reta las versiones oficiales es Venezuela sin datos, un reportaje que enseña cómo ese país se ha convertido en una nación de cifras extraoficiales, donde las autoridades guardan con recelo los datos y donde instituciones como el Banco Central y el Instituto Nacional de Estadísticas hace rato dejaron de ser organismos rigurosos para retratar la realidad del país. Es también un espejo de lo que le podría pasar al mundo si se queda sin datos.

Sin mostrar explícitamente que existe una política deliberada de opacidad, el trabajo evidencia entre líneas la decisión gubernamental de esconder las cifras y tener sumida a Venezuela en un apagón informativo.

“Reporteado en Venezuela este trabajo es mucho más valioso: un país donde no hay fuentes, el Gobierno no habla con la prensa y donde los periodistas se ven retados a diario a la hora de conseguir la información”, destacó María Teresa Ronderos. 

Otro ejemplo de periodismo que no se amilana ante el poder es El caso máster, del portal español eldiario.es. Una noticia, aparentemente minúscula, termina sacudiendo al gobierno madrileño y poniendo en tela de juicio la credibilidad de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, porque uno de sus institutos emitió diplomas a favor de políticos sin respetar el mérito académico. Esta investigación, realizada por Raquel Ejerique, dejó al descubierto  un entramado de títulos irregulares que acabó en la dimisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, afectó a las directivas de un partido político español y obligó a renunciar, meses después, a una ministra.

Por ese trabajo periodístico, Ejerique y el director de eldiario.es, Nacho Escolar, ganador del Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2018, están compareciendo en los tribunales españoles por una demanda que les impuso la dimitida Cifuentes. “Es ejemplo de un periodismo que investiga a su gobernante local y hace un trabajo serio”, resaltó Ronderos.

Un ejemplo más del periodismo que reta las verdades oficiales es La noche más larga, una historia trascendental para Colombia porque narra las consecuencias de la toma del Palacio de Justicia, por la guerrilla M-19, el 6 de noviembre de 1985. Con la retoma que el Ejército y la Policía protagonizaron, el edificio se convirtió, durante 28 horas, en un campo de batalla que dejó más de 100 víctimas entre muertos y desaparecidos. El podcast cuenta cómo hoy, 33 años después, persisten las dudas sobre lo que pasó ese día. Especialmente, esta investigación de Radio Ambulante recoge las dudas y el sufrimiento de familiares de dos de las víctimas: el magistrado auxiliar Julio César Andrade y uno de los meseros de la cafetería, Héctor Jaime Beltrán.

Los familiares de Andrade creyeron por 34 años que habían sepultado su cadáver. Después de la exhumación del cuerpo en 2017, supieron que habían enterrado al hombre equivocado. Contar esa historia y la de Héctor Jaime Beltrán, sepultado como si fuera Andrade, es un ángulo novedoso sobre un hito de la historia reciente de Colombia.

“Contar eso hoy, incluso 30 años después, sigue siendo peligroso porque hay grupos en el país que aún no quieren que se sepa la verdad de lo que pasó”, recordó María Teresa Ronderos. Pepa Bueno destacó la sobriedad del relato, al servicio de que se entienda la historia. “No incurrió en un dramatismo desmedido”, dijo.

El periodismo de excelencia va más allá de las cifras y se escribe bien

Las piezas que más sobresalieron en esta edición del Premio Gabo, en la categoría Cobertura, fueron aquellas que no se quedaron en la enumeración fría y escueta de los datos y, por el contrario, hicieron reportería en terreno para hallar las historias escondidas debajo del manto estadístico.

El país de las dos mil fosas, uno de los tres trabajos finalistas, es un claro ejemplo de ello: además de recabar información estadística, y de construir una gran base de datos y un mapa con las fosas de desaparecidos para hacer un retrato panorámico del fenómeno, cuenta el drama detrás de esas cifras y le apuesta a relatar los detalles detrás de esa macroimagen. Construido con un lenguaje que narra la búsqueda incesante de las familias por respuestas sobre el destino de los desaparecidos, este especial multimedia logra tejer un relato humano, a través de la crónica, y contar características de algunos de los territorios más golpeados por este fenómeno, desde el reportaje.

Uno de los jurados también resaltó la intención investigativa detrás de un trabajo sobre corrupción en obras deportivas que, a pesar de no clasificarse a la ronda de nominados, evidencia reportería sólida en las comunidades panameñas, afectadas por esos dineros dilapidados por la corrupción.  La gran fortaleza de la historia fue haber trascendido de una denuncia sustentada solamente en cifras. Sin embargo, los problemas de redacción no le permitieron pasar de los 32 trabajos preseleccionados que Ronderos, Bueno y Beraba recibieron para juzgar.

De hecho, la redacción fue el talón de Aquiles de varias de las publicaciones sobre las que el jurado deliberó en Cartagena. Pepa Bueno y María Teresa Ronderos, especialmente, llamaron la atención por las deficiencias de varias de las piezas en sus planteamientos, estructuras narrativas y calidad de la prosa, evidencia de la falta de buenos editores. Lamentaron esas redacciones llenas de clichés y con un tono lastimero que nada le suma y, por el contrario, mucho le resta a los textos.

Bueno, además, cuestionó el afán de algunos periodistas por enredar el relato y recordó la necesidad de narrar con la misma sencillez con la que se hace en la cotidianidad. A los reporteros que tiene a su cargo en España (es directora del programa Hoy por Hoy, de la Cadena SER del grupo Prisa) suele pedirles que le cuenten las historias tal como se las contarían a sus parejas. “¿Tú a tu novio se lo vas a contar esta noche así? Cuéntamelo como se lo contarías a él”.

El jurado también criticó el uso de un lenguaje acartonado, más propio de los documentos gubernamentales que del periodismo. Muchos, incluso, redactados así desde el lead. Construcciones como “caída poblacional”, “dificultades estructurales que han caracterizado” y “las condiciones  circuitales” -resaltaron- no hacen parte de la buena prosa periodística.

Nuevas tecnologías para transformar temáticas complejas en historias atractivas 

A la hora de construir narrativas atractivas de temáticas complejas, los periodistas pueden encontrar en los recursos digitales grandes aliados. Ese es el caso del especial multimedia Crise do clima – no rastro do aquecimento global (Crisis del clima, tras los pasos del calentamiento global), del medio brasileño Folha de São Paulo.

El reportaje logra meterse “con profundidad y buen nivel científico a contar desde las consecuencias más conocidas del calentamiento en todos los continentes, como la desaparición de islas y refugiados climáticos en Panamá, la subida del litoral en Sao Paulo, la falta de agua en África del Sur y en el Nordeste de Brasil” hasta el deshielo de los glaciares en los Andes peruanos y el Ártico, resaltó el jurado en el acta final. 

Este trabajo del Folha de São Paulo es también una muestra del alto impacto de los grandes medios cuando deciden poner las nuevas herramientas al servicio del periodismo. 

Los cuadernos de las coimas, publicada por el diario argentino La Nación, es otro ejemplo de una investigación que no sacrifica la historia periodística pese al uso protagónico de las herramientas digitales. A diferencia de otros portales que publicaron cientos de documentos sobre este caso de corrupción, pero sin una historia periodística clara, este trabajo construyó un relato, que “le metió un cañón a la política argentina”, recalcó María Teresa Ronderos.

Esta investigación se originó por los apuntes en ocho cuadernos, que tomó el conductor de un exministro, sobre el recorrido del pago de coimas durante la era del kirchnerismo en Argentina. Los involucrados terminaron yendo, uno por uno, a la justicia a confesar su participación en esta cadena de saqueo público, un expediente judicial que aún no se cierra.

Efecto contrario se logra cuando, por el afán de innovar y atraer más lectores, los periodistas no corroboran la funcionalidad de las herramientas que incorporan en sus especiales multimedia. Le ocurrió a uno de los 32 trabajos preseleccionados, que fue descartado por no tener una tecnología robusta que le facilitara la navegación al usuario: algunos de sus mapas interactivos no cargaban adecuadamente y otros mostraban la información incompleta.

Los jurados también analizaron un especial multimedia que le daba mayor protagonismo a la estética digital que al relato periodístico, con un gráfico que pretendía narrar el comportamiento legislativo de unos diputados en Brasil. Su diseño confuso y sus variadas capas de información dificultaron su interpretación. De hecho, dos jurados hicieron lecturas opuestas sobre lo que el gráfico intenta contar. Aunque se trató de un “esfuerzo bonito”, la visualización de datos falló en la que debía ser su principal función: informar sin ambigüedades. 

En el mismo camino que privilegia la estética sobre el relato periodístico están los trabajos que no piensan en sus usuarios y están diseñados con lenguajes de programación que requieren potentes conexiones a internet y navegación desde equipos de escritorio, dos características que no siempre son masivas en países como Colombia, en cuyas regiones los ciudadanos tienen, muchas veces, conectividad limitada y asegurada desde los móviles.

Los jurados recordaron que en contravía de esa tiranía imperante de la imagen, que “intenta imponerse por encima del texto”, están las piezas llamadas a ser unas democracias perfectas: aquellas en las que existe comunión entre la imagen, el relato y la tecnología en la que se soportan.

Entre más colaborativo y multidisciplinario, más robusto será el periodismo

Los tres finalistas de este año (Frontera Cautiva, El país de las dos mil fosas y Crisis do clima – no rastro do aquecimento globalson también una evidencia del periodismo moderno que le apunta al trabajo colaborativo no solo entre equipos periodísticos sino entre profesionales de otras disciplinas, como programadores, visualizadores de datos, grupos académicos y organizaciones no gubernamentales en pro de la libertad de expresión. 

En Frontera cautiva, 19 periodistas de distintos medios y países produjeron una macro investigación, publicada en no menos de 13 medios internacionales de manera simultánea. El país de las dos mil fosas es un esfuerzo investigativo de una red de al menos 20 periodistas aliados, entre reporteros y editores, que contó con el apoyo de académicos y de una comunidad de visualización de mapas. 

Mientras que Crise do clima – no rastro do aquecimento global es una investigación periodística pensada como una cobertura global, que se valió de datos, imágenes impactantes con drones y las voces de expertos para contar en nueve capítulos los impactos de la crisis del clima en la cotidianidad de las personas en tres continentes y los costos de su adaptación a esta nueva realidad.

En ese especial participaron no menos de 21 personas para la redacción de las historias, el diseño de infografías, la edición de video e imágenes, la edición y corrección de estilo de los textos, el diseño y desarrollo del sitio web, la coordinación general de arte y la traducción de los contenidos.

El gran periodismo también se hace desde los nuevos emprendimientos periodísticos

La mitad de los nominados de la categoría Cobertura son investigaciones periodísticas hechas por nuevos emprendimientos, que tienen en común estar integrados por pequeños grupos de periodistas que saben trabajar en red con otros medios y organizaciones para amplificar el impacto de sus historias.

La gran prueba de esta nueva mecánica de trabajo es El país de las dos mil fosas, iniciativa de tres periodistas mexicanos (Marcela Turati, Mago Torres y Alejandra Guillén), que encontraron el apoyo de Quinto Elemento Lab, otra organización pequeña de periodistas de México. 

Justamente, por ser una investigación que nació en el seno de un equipo tan pequeño, al jurado le llamó la atención la calidad de su trabajo, “igual de potente al trabajo hecho por un ejército de periodistas”. La fuerza narrativa y los resultados logrados con la reconstrucción de una década de horror en México los convirtió en los ganadores de la categoría Cobertura del Premio Gabo 2019.

Otra investigación hecha por medios pequeños fue Frontera cautiva, entre cuyos impulsores hay emprendimientos con menos de una década de fundación como los colombianos Verdad Abierta y La Liga Contra el Silencio, y el ecuatoriano GK

Los otros tres nominados, también desarrollados por emprendimientos periodísticos con pocos años de fundación, y algunos con limitaciones de recursos, fueron Venezuela sin datos, de Efecto Cocuyo; La noche más larga, de Radio Ambulante, y El caso máster, de eldiario.es.

Perfiles de los jurados

 

María Teresa Ronderos (Colombia)

Maestra de la Fundación Gabo  y mentora de un gran número de periodistas e iniciativas innovadoras en América Latina. Es periodista investigativa. Regresó a su país en enero de 2019, después de dirigir por casi cinco años el Programa de Periodismo Independiente de la Open Society, experiencia que le dejó un gran conocimiento sobre cómo se está haciendo el mejor periodismo del mundo, con qué técnicas y ante cuáles nuevos retos. Previamente a su trabajo con la organización filantrópica, María Teresa publicó el libro Guerras Recicladas (Random House, 2014), una investigación de largo aliento sobre el fenómeno paramilitar en Colombia, que se volvió un best seller y le valió el Premio Simón Bolívar en la categoría Periodista del Año. Este fue su cuarto libro después de dos de perfiles: Retratos del Poder (2002) y 5 en Humor (2007).

Ella misma ha sido emprendedora de nuevos proyectos digitales, entre ellos, VerdadAbierta.com, Votebien.com y LaNota.com. Sus reportajes en profundidad le han valido varios reconocimientos, entre ellos el Premio Rey de España, el Lorenzo Natali de la Unión Europea por cobertura en Derechos Humanos; fue finalista del Premio Ipys-Tilac a las mejores investigaciones latinoamericanas en tres ocasiones. Por su destacada carrera periodística recibió el Premio Maria Moors Cabot, en 2007. Y sigue creyendo que el periodismo es el oficio más divertido, conmovedor y agradecido del mundo.

Pepa Bueno (España) 

Directora del programa Hoy por Hoy, de la Cadena SER del grupo Prisa desde 2012. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó como reportera en Radio Nacional de España. En Televisión Española fue Jefa de Informativos en Andalucía, dirigió y presentó el programa de actualidad Gente, la tertulia política Los Desayunos de Tve y el Telediario de las 21:00. Su informativo de la noche en la televisión pública obtuvo el Premio al Mejor Telediario del Mundo de los Media Tenor Global TV Awards.

Ha escrito columnas de opinión en La Vanguardia, El Periódico de Cataluña, 20Minutos y actualmente en El País. Su carrera profesional ha sido reconocida con, entre otros, el Micrófono de Oro y el Francisco Cerecedo de Periodismo.

Marcelo Beraba (Brasil)

Director del Grupo Estado en Río de Janeiro. Trabajó en el diario O Globo, en O Globo TV y en Folha de S. Paulo, donde ejerció, entre otras la función de ombudsman. Es uno de los fundadores y primer presidente de Abraji. En 2005 recibió el Premio a la Excelencia Periodística del ICFJ.

Sobre el Premio Gabo y el Festival Gabo

Es convocado por la Fundación Gabo con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación y la coherencia ética en el periodismo, con inspiración en los ideales y la obra de Gabriel García Márquez, y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia.

El Premio Gabo y el Festival Gabo son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los grupos Bancolombia y SURA con su filiales en América Latina.

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