Relatoría del juzgamiento del Premio Gabo 2018 categoría Cobertura

Foto: Julián Roldán / FNPI. 

Por Marcela Madrid Vergara

Los periodistas Ginger Thompson (Estados Unidos), María O’ Donnell (Argentina) y Rosental Alves (Brasil) se reunieron en Cartagena, Colombia, los días 10 y 11 de agosto de 2018 para elegir los 10 nominados, tres finalistas y el ganador de la categoría Cobertura del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo.

El jurado recibió una preselección de 25 trabajos para evaluar, resultado del prejuzgamiento al que se sometieron las 391 piezas participantes en dos rondas previas de revisión.

Las jornadas estuvieron marcadas por extensos debates al momento de escoger trabajos que respondieran a los criterios de una cobertura. Los jurados volvieron a revisar minuciosamente una decena de postulaciones para comparar, además de la calidad de los textos, videos y recursos digitales, factores como la profundidad de la investigación, el nivel de dificultad en la reportería o el abordaje del tema desde ángulos novedosos.

Finalmente llegaron a una lista de nominados que incluye trabajos publicados tanto en medios tradicionales como nativos digitales, y en la que predomina el cubrimiento de la migración y la corrupción estatal. Con la elección de los finalistas y el ganador, el jurado destaca tres trabajos colaborativos de las que, como asegura Rosental Alves, son “las grandes coberturas de nuestro tiempo en la región: crisis en Venezuela, corrupción y migración”.

Sin embargo, en el balance final los jurados notaron la ausencia de otros temas que también hacen parte de la agenda en Iberoamérica, como la lucha por la igualdad de género o las historias sobre economía.

Las claves de una cobertura

Como ha ocurrido en ediciones anteriores del Premio Gabo, los jurados empezaron por debatir qué es una cobertura periodística para tener claro qué tipo de trabajos clasifican en esta categoría.

Rosental Alves, miembro del Consejo Rector de la FNPI, explicó que el objetivo cuando se creó el Premio era destacar en esta categoría los trabajos de profesionales que se dedican diariamente a un tema, una sección o un asunto: “Darle reconocimiento al reportero del día a día que está cubriendo, por ejemplo, un crimen y pasa días y meses haciendo seguimiento a lo que ocurre en el juzgado”. Como referente, recordó la cobertura del Watergate: “No hubo una gran nota o una gran crónica de Watergate, sino un conjunto”.

Los tres jurados concluyeron que muy pocos de los trabajos que llegaron hasta la ronda final cumplen con esa idea. Para Ginger Thompson, reportera senior de ProPublica, lo que hicieron los autores fue más bien “tomar un tema, un problema o una situación y cubrirla de una manera profunda, novedosa, hasta el fondo”. A esta redefinición, agregaron la necesidad de que exista actualidad y continuidad para que un trabajo se considere cobertura.

En la ruta con los migrantes

Partiendo de esos criterios, el jurado destacó trabajos que abordan de manera muy completa fenómenos complejos, como la migración. El especial De migrantes a refugiados: el nuevo drama centroamericano (finalista), un trabajo colaborativo entre Univisión y El Faro que narra cómo miles de centroamericanos huyen hacia distintas rutas, se destacó por la alta calidad y sofisticación de todos los elementos que lo componen: crónicas, videos, audios, fotografías y animaciones.

Ginger Thompson valoró la manera como el equipo logró narraciones inspiradoras y profundas de cada historia, lo que refleja el esfuerzo y el tiempo dedicado a cada personaje para entender su realidad. “Conozco el tema de la migración en Centroamérica e incluso así me impactó”, expresó.

Por su parte, Rosental Alves resaltó que el trabajo sea resultado de una colaboración entre medios de Estados Unidos y América Latina, y cree que los medios digitales independientes, como El Faro, abren una puerta para hacer este tipo de alianzas.

El trabajo Venezuela a la fuga (ganador), de El Tiempo y Efecto Cocuyo, logra retratar de manera completa el drama de los venezolanos que huyen de la crisis hacia diferentes destinos de la región para empezar desde cero.

María O’Donnell recalcó en varias oportunidades la diversa cantidad de ángulos desde los cuales este especial retrata la crisis migratoria. Para la periodista argentina, lo más impactante es que, además de cubrir la ruta de salida, los textos y videos “cuentan la historia de un país que se vacía lentamente y la incertidumbre de los que permanecen”.

Entre toda la cobertura que se publica actualmente sobre la migración venezolana, este trabajo se destaca, según Rosental Alves, por reflejar el aspecto humano más allá de una estadística y porque detrás de cada historia individual se cuentan aspectos dramáticos de
la situación del país que provocan la huida.

El mejor periodismo, ¿resultado de la dificultad?

Además del ganador, otros tres trabajos nominados en la categoría Cobertura son venezolanos. Todos fueron publicados en medios digitales independientes y algunos de ellos en colaboración con medios u organizaciones de periodismo de la región. Para Rosental Alves, esto es muestra de que el mejor periodismo se puede hacer en las peores condiciones: “Es como si la calidad de los trabajos tuviera una correlación con las dificultades para acceder a la información”.

Arco minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro, de Efecto Cocuyo, refleja una cara poco conocida de la crisis en Venezuela. A lo largo de cinco reportajes multimedia, los autores cuentan las historias de corrupción, medio ambiente y crimen organizado que se esconden tras el intento de Nicolás Maduro de sustituir la renta petrolera por la minera en 11.000 kilómetros del territorio nacional.

Para los jurados, este trabajo es el reflejo del periodismo independiente que toma riesgos y usa la investigación y la reportería en terreno para narrar de manera entendible una historia compleja.

Huérfanos de la salud, de Ipys Venezuela en alianza con El Pitazo, es un trabajo de investigación que retrata las dificultades de la atención hospitalaria infantil en Venezuela.

El jurado encontró méritos en la manera como a través de una red de 40 periodistas lograron sortear las dificultades de cubrir un tema bastante tratado (la crisis de la salud en Venezuela) desde un enfoque puntual y mediante una narrativa conmovedora. “Es muy valioso que un texto logre conmover, ese es el valor máximo”, apuntó María O’ Donnell.

Otra de las investigaciones que hace parte de los nominados es OLP: la máscara del terror oficial en Venezuela, de Runrun.es. El jurado lo incluyó en esta selección por lograr denunciar, “en medio de tremendas dificultades”, los horrores de la política de seguridad del gobierno de Nicolás Maduro.

Atando los cabos de la corrupción

Uno de los trabajos que, según el criterio del jurado, cumple con los dos valores clave de toda cobertura -actualidad y continuidad- es Estafa Maestra (finalista), de Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Para Ginger Thompson, esta investigación se convirtió en un referente para el periodismo mexicano al revelar cómo el Estado usó empresas fantasma para desviar dineros públicos destinados a los más pobres: “Sabemos que la corrupción es la historia más vieja que tiene México, pero ellos lograron trazar un mapa de cómo funciona”.

El jurado destacó la valentía y el gran esfuerzo de investigación detrás de un tema tan  complejo. Aunque hasta el momento no se había condenado a nadie por este caso, hicieron mención al impacto que tuvieron estas revelaciones en la política mexicana. Sin embargo, consideraron que pudo haber un mayor esfuerzo narrativo, pues el texto carece de personajes que conecten con el lector.

Los libros de la partida secreta de los gobiernos de Arena, de El Faro, es otra cobertura que, para el jurado, logra atar los cabos de la corrupción y explicar temas que son necesarios para la sociedad. María O’Donnell valoró especialmente la calidad narrativa de los textos: “Yo, sin saber nada de El Salvador, logro entender perfectamente cuáles fueron los mecanismos que montaron tres presidentes para robar dinero del Estado”.

Perfiles de los jurados

Ginger Thompson (Estados Unidos)

Reportera senior de ProPublica. Trabajó en el New York Times por 15 años. Fue bureau chief en Ciudad de México de The Times and The Baltimore Sun. Fue finalista de la medalla de oro del Pulitzer por Servicio Público. Ganó el Maria Moors Cabot Prize, el Selden Ring Award for investigative reporting, un InterAmerican Press Association Award, y un Overseas Press Club Award. Thompson también fue parte del equipo de reporteros
nacionales de The Times que recibió el Pulitzer en el 2000 por la serie How Race is Lived in America. Es graduada de la Purdue University y tiene un máster en Public Policy con énfasis en leyes de derechos humanos de la George Washington University.

María O’Donnell (Argentina)

Ha trabajado en distintos medios, aunque nunca estudió comunicación. Se graduó de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y cursó estudios de posgrado en Relaciones Internacionales. Apenas culminó la facultad se integró a la sección política de la redacción el diario Página 12, y al cabo de seis años pasó al diario La Nación, siempre cubriendo temas de política nacional.

Durante tres años fue corresponsal de La Nación en Washington, Estados Unidos. De regreso a Argentina dejó el periodismo en prensa escrita por el trabajo en radio y televisión, pero siguió escribiendo. Publicó tres libros, el último, un best seller sobre el secuestro de los hermanos Born a manos de los Montoneros. Conduce todas las tardes el programa Con Vos, de FM Radio, y una vez por semana un programa en el canal de televisión por cable La Nación+.

Rosental Alves (Brasil)

Miembro del Consejo Rector de la FNPI. Como director de un proyecto del Jornal do Brasil, que empezó a producir su propia edición web en mayo de 1995, fue pionero del periodismo digital en América Latina. Comenzó su carrera académica en Estados Unidos en marzo de 1996, después de 27 años de experiencia como periodista profesional y 7 años como profesor de periodismo en varias universidades de su país. Fue el primer brasileño que recibió la Beca Nieman para una estancia académica en la Universidad de Harvard (1987-1988). Durante más de una década fue corresponsal del diario Jornal do Brasil en España, Argentina, México y Estados Unidos. Ha sido editor ejecutivo y miembro de la junta directiva de ese mismo periódico. En la actualidad es profesor de la Cátedra Knight de Periodismo y de la Cátedra UNESCO en Comunicación en la Universidad de Texas en Austin, donde dirige el Centro Knight de Periodismo de las Américas. Ocupa también la presidencia de ORBICOM, la red mundial de Cátedras UNESCO en Comunicación, que tiene su sede en la Universidad de Quebec en Montreal, Canadá.

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