¿Qué significó obtener el Premio Gabo?: ganadores cuentan su experiencia

Equipo de El Tiempo y Efecto Cocuyo, ganadores del Premio Gabo 2018 categoría Cobertura. Foto: David Estrada Larrañeta/FNPI.

Ganar el Premio Gabo, el más importante del periodismo en Iberoamérica, es un privilegio reservado para aquellos que ejercen con excelencia el oficio. Este galardón significa un impulso en la carrera de quienes lo obtienen, representado en un mayor reconocimiento, oportunidades para compartir su experiencia periodística e incluso mejores ofertas laborales.

No es casualidad que cada vez sean más los periodistas que optan por el Premio Gabo, el cual ha recibido cerca de 9000 postulaciones en sus 6 ediciones, en las que se han distinguido los trabajos innovadores, rigurosos en el tratamiento de los hechos y destacados por su coherencia ética. (Postula al Premio Gabo 2019).

Al premio pueden postular periodistas que trabajan y publican de manera regular en los idiomas español y portugués para el público de América, España y Portugal. En 2019 los ganadores serán premiados durante el Festival Gabo, en la tradicional Ceremonia del Premio, una verdadera fiesta que reúne a editores, periodistas, estudiantes y demás amantes del que Gabo define como “el mejor oficio del mundo”.

Todo esto se convierte en una motivación para los que deseen postular a la séptima edición del premio, para quienes, sin duda, lo más importante es su compromiso con hacer buen periodismo.

Y como la experiencia es elocuente, quisimos ir más allá y consultamos con algunos ganadores cómo el haber ganado el Premio Gabo incidió en sus vidas, en el ámbito personal y profesional. Compartimos sus testimonios:

Jorge Carrasco – ganador de la categoría Texto del Premio Gabo 2017

En 2017 yo acababa de emigrar definitivamente a Estados Unidos, trabajaba como mesero en un restaurante de Miami Beach, sin muchas esperanzas de conseguir empleo en los medios. Antes había trabajado como vendedor de ropa en una tienda por departamentos y había dado clases privadas de español a un estudiante turco que aprendía con bastante lentitud.

Ese año, cuando mi crónica ‘Historia de un paria’ ganó el Premio Gabo en la categoría Texto, me escribieron de algunos medios para entrevistarme. Querían conocer sobre El Estornudo (la revista donde se publicó el material) y el panorama de medios alternativos en Cuba.

Siempre he pensado que el premio (que está de más decir es un reconocimiento respetadísimo en la región) me puso en el mapa. Esto es algo especialmente útil cuando eres un periodista latino exiliado en Estados Unidos, un país de poquísimos medios en español, donde hay una sobresaturación de profesionales buscando empleo.

Después de varias entrevistas de trabajo con jefes de medios que se habían interesado en mí a partir del premio, decidí comenzar a trabajar con BBC News Mundo, el servicio en español de la BBC de Londres.

Alejandro Valdez – ganador de la categoría Innovación del Premio Gabo 2018

El spot que brinda el Premio Gabo al tema premiado es muy grande, ayuda a que la historia llegue a más personas en más lugares y tenga más impacto, que es lo importante. Además, abre las puertas para sumarse a la red de colegas e insertarse en proyectos colaborativos regionales. Y también se aprende a bailar en las parrandas post evento.

Joseph Zárate – ganador de la categoría Texto del Premio Gabo 2018

Recibir el Premio Gabo ha sido un tremendo honor y un peso de responsabilidad. Todo reconocimiento a nuestro trabajo como reporteros es una ventana de exposición que, al menos en mi caso, supone una oportunidad para que las ideas y temas que intento discutir a través de mis textos puedan llegar a más personas: para sacudirlas y hacerlas pensar en realidades que, quienes vivimos en las ciudades, por lo general no volteamos a mirar por ignorancia, indiferencia o cinismo. Siento que el premio le ha dado un mayor impulso a ese propósito. Un ejemplo reciente ha sido la recepción de Guerras del interior, un conjunto de crónicas sobre conflictos sociales y ambientales en la Amazonía y los Andes, que se ha publicado ya en Perú, Colombia y España. La ventana que abrió el premio me ha permitido conocer a lectores de distintas procedencias y ocupaciones que, durante algún viaje, charla o taller, me contaban que estas crónicas –en particular la que ganó el Gabo, ‘Un niño manchado de petróleo’– les había interpelado, les había hecho pensar en ciertas cosas, en las consecuencias de nuestro modo de vivir y el papel que cumplimos como ciudadanos en estos conflictos. Eso me motiva sobremanera y me recuerda seguir creyendo en lo que hago.

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Ginna Morelo – ganadora de la categoría Cobertura del Premio Gabo 2018

Obtener el Premio Gabo ha sido uno de los mayores logros profesionales en mis años amando este oficio. La razón principal tiene que ver con el proceso de evaluación de los trabajos periodísticos y las consideraciones del jurado. Eso constituye un norte en esta carrera donde estamos para aprender todos los días.

Todo lo que valoraron del esfuerzo colaborativo ‘Venezuela a la fuga’ me recordó una frase del libro ‘Sostiene Pereira’, de Tabucchi: “Siempre hemos tenido necesidad de un jefe, todavía hoy necesitamos un jefe”. Los jurados del Premio Gabo son los maestros de un oficio inacabado y por eso están ahí, porque nos enseñan.

En lo personal, el premio es un momento bonito que muchos te lo recuerdan y se convierte en un referente de tu trayectoria. Para mí es un abrazo para continuar, para no desfallecer ante las dificultades de hacer periodismo en estos tiempos.

Sobre el Premio y Festival Gabo

Es convocado por la FNPI – Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación, el rigor en el tratamiento de los hechos y la coherencia ética en el periodismo, con inspiración en los ideales y obra de Gabriel García Márquez y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia. El Premio y el Festival son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los Grupos Bancolombia y SURA con sus filiales en América Latina.

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