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Relatoría del juzgamiento del Premio Gabo 2021 – categoría Innovación

Ante la crisis informativa alrededor de la pandemia de COVID-19, el periodismo iberoamericano respondió con destacados trabajos de periodismo de datos, proyectos de servicio a la audiencia y herramientas de combate a la desinformación. Pero también entre 2020 y 2021 hubo una destacada presencia de trabajos de reconstrucción, uso de inteligencia de código abierto y formas innovadoras de dar visibilidad a voces diversas.

Esas fueron las principales tendencias que el jurado encontró en los trabajos seleccionados para competir por el Premio Gabo 2021 en la categoría Innovación. A cargo del juzgamiento estuvieron las periodistas Charo Henríquez (Puerto Rico), Natalia Viana (Brasil) y Renata Rizzi (Brasil), quienes eligieron al proyecto ganador de este año y a los dos finalistas a lo largo de dos sesiones llevadas a cabo de manera virtual.

El jurado recibió una preselección de 14 trabajos para evaluar, elegidos luego de tres rondas previas de juzgamiento, en las cuales se analizaron un total de 211 postulaciones. Los trabajos fueron evaluados inicialmente por un comité integrado por Javier Borelli, Gabriel Sama, Renata Cabrales y Simon Ducroquet. En una segunda instancia, los trabajos pasaron por un nuevo prejuzgamiento, a cargo de Ana Laura Pérez, Natália Mazotte y Nancy Castillo.

Tras analizar individualmente la preselección, las jueces del juzgamiento final se reunieron el 26 de octubre para debatir sus puntos de vista sobre los trabajos participantes y definir a los 10 nominados al Premio. En una segunda reunión virtual, el 28 del mismo mes, eligieron al trabajo ganador y a los dos trabajos finalistas.

“Las tendencias que identifiqué fueron la intensificación de la exploración e investigación a través de materiales OSINT (inteligencia de código abierto), la práctica del periodismo colaborativo, privilegiando la diversidad y las voces sin visibilidad, y el uso inteligente de los recursos interactivos de la experiencia digital para generar impacto y sentido de urgencia en la audiencia”, expresó Rizzi.

En la discusión, las jueces coincidieron en que, si bien la mayoría de los proyectos presentaban una calidad destacable con altos estándares periodísticos, no en todos existía el elemento de la innovación. 

 

Periodismo con datos y contexto

Sobre los proyectos de periodismo de datos, las integrantes del jurado pusieron énfasis en encontrar elementos innovadores más allá de los tipos de visualizaciones o el uso de tecnología para el manejo de esos datos. Prestaron especial atención a proyectos que ofrecieran contextualización, pusieran los datos en dimensión o que ofrecieran una experiencia de usuario interesante y eficiente.

Sobre el proyecto “Líderes asesinados: de aquí vinieron las balas”, del sitio colombiano VerdadAbierta.com, las jueces encontraron un trabajo importante en la construcción de una base de datos que recopila más de 600 casos de líderes sociales asesinados y cruza estos registros con diferentes variables de análisis. Esta base de datos dio origen a reportajes, perfiles, gráficos y una serie de pódcast. 

En un país como Colombia, donde los asesinatos de líderes sociales siguen siendo un tema relevante, la iniciativa de VerdadAbierta.com responde a una demanda de información real alrededor de eventos que suelen quedar en la opacidad, expresó el jurado.

En el contexto de la pandemia por COVID 19, destacaron proyectos que supieron trabajar alrededor de un hecho noticiosamente urgente y aquellos que ofrecieron un servicio a las audiencias en un momento de incertidumbre y desinformación.

Ante un aislamiento forzado de varios meses, las redacciones respondieron con soluciones  creativas de recopilación de información y proyectos interesantes de periodismo de datos. Viana destacó que los trabajos finalistas sobre temas relacionados con el coronavirus hicieron un manejo de datos muy sencillo y claro.

“Eso es una cosa que yo creo que es bastante positiva porque es un uso de tecnología pero que responde a una necesidad y sin un fetichismo tecnológico”, dijo la periodista “Es un uso más maduro de las posibilidades de la tecnología por las redacciones y eso se ve muy claro en los trabajos sobre COVID que son finalistas”.

Un ejemplo es “Científicamente comprobado: un análisis de los tratamientos más usados contra la COVID-19”, del medio peruano Salud con Lupa. Se trata de una plataforma que sistematiza y clarifica datos sobre las terapias más usadas en el tratamiento contra el SARS‐CoV‐2. De acuerdo con el jurado, el trabajo presenta una interfaz sencilla y sin mucho rebuscamiento gráfico pero que funciona como herramienta contra la desinformación gracias a una amplia investigación que la respalda y a un lenguaje conciso.

Por su parte, No Epicentro, de la organización brasileña Agência Lupa, propone un uso interesante de la personalización como punto de partida en un trabajo de periodismo de datos. El proyecto consiste en una herramienta de visualización de datos que busca sensibilizar y causar empatía sobre la cantidad de fallecidos que dejó el coronavirus en Brasil, a través de simulaciones que ubican los decesos cerca de la localidad del usuario. La plataforma es sencilla en términos tecnológicos, lo que facilita que sea replicado por otros medios, consideró el jurado.

 

Reconstrucción con fuentes abiertas

Si bien la pandemia fue el tema periodísticamente más relevante de 2020, en América Latina siguieron aconteciendo hechos de represión y abuso policial. Algunas redacciones en la región fortalecieron el uso de técnicas de reconstrucción para cubrir esos eventos y ofrecer miradas más allá de las versiones oficiales.

Entre los trabajos postulados este año destacó el uso de técnicas basadas en inteligencia de fuentes abiertas, también conocida como OSINT (Open Source Intelligence), una metodología de recolección, análisis y toma de decisiones sobre datos de fuentes que están disponibles de forma pública.

El proyecto titulado “La Silla reconstruye cómo policías mataron a los tres jóvenes de Verbenal”, del medio colombiano La Silla Vacía, sincronizó más de 30 de videos de redes sociales para reconstruir paso a paso cómo policías en Bogotá mataron a tres jóvenes durante una serie de protestas en septiembre de 2020. El jurado destacó cómo el proceso investigativo de La Silla Vacía, el uso de la OSINT, la verificación del material audiovisual y su contraste con otras fuentes logró establecer cabalmente la responsabilidad de los agentes en la muerte de los jóvenes.

Por segundo año consecutivo, entre los postulantes al Premio Gabo en Innovación hubo trabajos que recurrieron a técnicas de arquitectura forense, datos georreferenciados e inteligencia artificial. 

MediaLab.UFRJ y Agência Autônoma usaron estas tecnologías, además de periodismo de datos y OSINT, para su especial “Territórios de Exceção”, que presenta a través de una interfaz inmersiva una investigación sobre el uso policial de helicópteros como plataforma de tiro en regiones densamente pobladas del país. 

Para las miembros del jurado, la parte visual, inmersiva y tecnológica del proyecto se integra con un buen trabajo de investigación y manejo de datos sobre un tema sumamente relevante en Brasil.

 

Formas innovadoras de llegar a la información

Tras el impacto de la pandemia en las redacciones durante el último año, la innovación se hizo presente en diversas formas de optimizar la reportería cuando la movilidad es limitada.

Un ejemplo de ello es el proyecto multimedia “Incendios en Venezuela”, de la organización venezolana Prodavinci y el Amazon Rainforest Journalism Fund del Pulitzer Center. Los autores de este trabajo tuvieron acceso a sensores de la NASA, imágenes satelitales y sistemas de información geográfica para analizar dos décadas de incendios forestales en áreas naturales protegidas de Venezuela con el fin de explicar uno de los impactos del cambio climático en la región.

Las integrantes del jurado elogiaron el buen uso de esas fuentes de información, así como la narrativa en primera persona, lo que, en su opinión, ayudó a superar la aridez característica de los proyectos de periodismo de datos.

Otro caso destacado por el jurado fue el de “Onde vai parar o lixo reciclável?”, del medio nativo digital brasileño Metrópoles. Para este trabajo, el equipo realizador distribuyó 72 sensores de rastreo entre desechos reciclables para determinar el camino que estos siguen en la ciudad de Brasilia. Viana y Rizzi coincidieron que esta fue una forma innovadora de crear una base de datos propia de un tema sobre el cual es difícil encontrar información en Brasil.

Entre los trabajos evaluados, las jueces también encontraron formas no tecnológicas interesantes de adquisición de información. Para su especial “El drama de la comida en Cuba”, la plataforma multimedia elToque hizo buen uso del crowdsourcing al convocar a su audiencia a través de una encuesta para determinar la dinámica de precios de los alimentos en distintas regiones de la isla y al recurrir a información publicada por actores sociales. En un contexto como el cubano, estas estrategias resultan un buen ejercicio de integración de voces y de retroalimentación de la audiencia en un asunto sobre el que hay poca transparencia gubernamental, consideró el jurado.

En el caso del reportaje “Cartas na pandemia: jovens de SC e de campos de refugiados trocam mensagens sobre sonhos e aflições”, del Diário Catarinense, de Brasil, la técnica de investigación consistió en estimular el intercambio de cartas entre niños y adolescentes viviendo en campos de refugiados en Líbano y Palestina con jóvenes de Santa Catarina, Brasil. A través de los mensajes intercambiados, el reportaje relata cómo niños y  jóvenes de diferentes realidades y separados geográficamente vivieron la pandemia por COVID-19.

Otro trabajo con historias contadas de propia voz de sus protagonistas fue” Ome, Pütchi, Poraû – Mujer, Palabra, Resistencia”, del medio independiente colombiano Agenda Propia. Se trata de una serie periodística intercultural que narra a través de crónicas, documentales y fotorreportajes la diversidad indígena y cultural de comunidades ubicadas entre Colombia y sus límites con Venezuela, Panamá, Brasil y Perú. El proyecto sumó a un equipo de periodistas, fotorreporteros y analistas de datos con comunicadores indígenas desde la planeación y la elaboración de la línea editorial del trabajo.

Las integrantes del jurado destacaron la metodología colaborativa, la inclusión de voces poco visibilizadas en medios tradicionales, la diversidad lingüística y el trabajo interdisciplinario del especial multimedia.

“En América Latina las redacciones están reaccionando a las demandas de diversidad, también buscando innovar en la forma, no solamente de cómo son contadas las historias, sino de quiénes las cuentan y quiénes son en la estructura editorial de las narrativas”, dijo Viana. “Vimos dos o tres trabajos que apuntan a soluciones en términos de diversidad, que rompen con la normativa de la mirada blanca”.

 

Perfiles de los jurados

Charo Henríquez (Puerto Rico)

Es una periodista, que trabaja en la intersección del periodismo, la tecnología y el desarrollo de destrezas de liderazgo. Trabaja en diversas iniciativas para incrementar la participación y visibilidad de mujeres, hispanos y otras comunidades subrepresentadas, incluyendo todas sus intersecciones, en posiciones de liderazgo en medios noticiosos.

Es miembro de la Junta de Directores de Online News Association (ONA) y del Advisory Council Board para el Programa de Periodismo Bilingüe de la Escuela Graduada de Periodismo del City University of New York (CUNY).

Henriquez fue parte de la facultad en la ONA-Poynter Women’s Leadership Academy for Women in Digital Media en 2016 y la del Women’s Leadership Accelerator de ONA en 2017, 2018 2019 y 2020. Allí ha ofrecido talleres y sesiones de mentoría a algunas de las mujeres más prominentes en periodismo y organizaciones de tecnología en los Estados Unidos e internacionalmente. Además, pertenece al colectivo de mentoría DigitalWomenLeaders.com, conformado por exalumnas y facultad de estos programas.

Antes de comenzar sus labores en The New York Times, Henriquez fue la Editora Ejecutiva Digital para People en Español, en Time Inc., y antes de eso, Editora de Innovación para GFR Media, en Puerto Rico, donde trabajó en la transformación digital de los periódicos El Nuevo Día y Primera Hora.

Henriquez tiene un B.A. en Periodismo de la Universidad del Sagrado Corazón, en San Juan, así como un Juris Doctor de la Universidad de Puerto Rico, donde se especializó en temas de tecnología, estructuras de negocios y propiedad intelectual aplicados al Derecho.

 

Renata Rizzi (Brasil)

Renata Rizzi es graduada en Ingeniería por la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo, con Maestría y Doctorado en Economía por la Facultad de Economía, Administración y Contabilidad de la misma universidad. Trabajó en los bancos Citibank y Morgan Stanley y posteriormente se dedicó al desarrollo de investigación académica en el campo de la economía política. Es cofundadora de Nexo Jornal y, actualmente, directora de estrategia y negocios de la empresa.

 

Natalia Viana (Brasil)

Natalia Viana ha sido periodista por 18 años. Es cofundadora y codirectora de la Agência Pública de Periodismo Investigativo, la primera organización sin ánimo de lucro de su tipo en Brasil, fundada y dirigida por mujeres. Ha cubierto asuntos sociales internacionales, desde los refugiados tibetanos en el norte de la India y la masacre de indígenas en Colombia y en los barrios marginales de Cancún, México, hasta las violaciones de derechos humanos del régimen autoritario de Angola y su relación con la empresa brasileña Odebrecht.

Es autora y coautora de cuatro libros sobre violaciones de derechos humanos: Plantados no chão (Plantados en el suelo) (Conrad, 2007), una denuncia sobre los asesinatos políticos en Brasil entre los años 2003 y 2006; Jornal Movimento, uma reportagem (Periódico Movimiento: un reportaje) (Manifesto, 2010), sobre un periódico que hizo resistencia a la dictadura brasileña; Habeas corpus: que se apresente o corpo (Habeas corpus: que se presente el cuerpo) (Secretaria de Direitos Humanos, 2010), sobre los desaparecidos políticos en Brasil; y el libro electrónico O bispo e seus tubarões (El obispo y sus tiburones), sobre el juicio político al presidente Fernando Lugo en Paraguay (Agência Pública, 2013).

Como reportera y editora, ha ganado diversos premios de periodismo, entre ellos el Premio Vladimir Herzog de Derechos Humanos (2005 y 2016), el Prêmio Comunique-se (2016 y 2017), el Prêmio Trofeu Mulher Imprensa (2011 y 2013) y el Premio Gabo en la categoría Texto (2016), del cual ya había sido finalista en 2013.

En 2016 fue la periodista más galardonada de Brasil, según el ranking del sitio Jornalistas & Cia. Natalia coordina los LABs, laboratorios de innovación en la Casa Pública, en Río de Janeiro; entre ellos, la aplicación móvil Museu do Ontem (Museo del ayer), ganadora del Web Summit Award en 2017. En 2018, fue reconocida como emprendedora social de la red Ashoka. También es miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo.

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