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Maratón de las mejores historias categoría Cobertura.

Relatoría del juzgamiento del Premio Gabo 2020 – categoría Cobertura

Los jurados María Elvira Samper (Colombia), Liza Gross (Argentina) y Rosental Alves (Brasil) se reunieron virtualmente durante dos sesiones, celebradas los días 15 y 21 de diciembre de 2020, para elegir a los finalistas y al ganador de la categoría Cobertura del Premio Gabo 2020.

Durante la primera jornada intercambiaron opiniones sobre los 15 trabajos que evaluaron, preseleccionados entre 344 postulaciones, después de dos rondas de juzgamiento celebradas semanas antes con la participación de otros 13 jurados.

Para buscar coincidencias e ir descartando aquellos trabajos que no clasificarían a la recta final, Samper, Gross y Alves listaron sus 10 publicaciones nominadas y los opcionados a estar entre los tres finalistas.

En la segunda jornada, debatieron sobre las características de los trabajos finalistas hasta determinar cuál debía ser el ganador de la categoría Cobertura.

Los tres periodistas coincidieron en que esta categoría permite la postulación de trabajos que no solo son fruto de cubrimientos ‘en caliente’ de la realidad sino resultado de investigaciones de alto vuelo.

Resaltaron cómo muchas de las historias se plantearon de tal manera que permiten futuras entregas sobre determinados procesos y cómo el periodismo se convierte en un vehículo para aportar nuevas perspectivas sobre el mundo, a través de los datos y dramas humanos, siempre y cuando los contenidos estén bien investigados y producidos.

Los 15 trabajos preseleccionados tienen en común tres patrones que son en sí mismos características del tipo de periodismo que se practica hoy en Iberoamérica. Son estos:

    • Periodismo colaborativo
    • Protagonismo del contenido multimedia
    • Apuesta por la investigación profunda

 

A mayor colaboración, mejor periodismo

Siete de los 10 trabajos nominados son el resultado del trabajo en equipo de miembros de un mismo medio o de varias redacciones de Iberoamérica que unieron fuerzas por un cubrimiento común. Los tres finalistas, de hecho, son producto del trabajo colaborativo de equipos conformados por más de 20 profesionales entre periodistas, reporteros gráficos y desarrolladores web.

El jurado resaltó que, bien hecha, la colaboración es sinónimo de éxito, pero si desde el comienzo de una iniciativa colaborativa no existen pautas claras el resultado puede ser el fracaso.

“La colaboración potencia las posibilidades enormemente, pero es aún más clave la transnacional a la hora de encontrar resultados más contundentes, que muestran realidades regionales y no casos aislados”, aseguró el jurado.

Fue así como los trabajos colaborativos, tanto los nominados como los finalistas de la categoría Cobertura en 2020, demuestran que hay unos patrones recurrentes en las realidades latinoamericanas, como el despojo de tierras, las luchas diarias de las comunidades indígenas para preservar sus territorios, el asesinato sistemático de líderes ambientales, naciones con más territorio que Estado y el choque entre las economías de gran capital y las de subsistencia.

Esos alcances más contundentes se evidencian en trabajos como Frontera Sur. La frontera desconocida de América, una colaboración de alta factura realizada por los medios El País de España y El Faro de El Salvador, con la participación de más de 20 periodistas.

Este reportaje, que tuvo seis entregas, revela la dramática complejidad de la frontera sur de México, por donde cruzan cada año miles de centroamericanos, que huyen de la pobreza o la violencia en búsqueda de mejores oportunidades. También ese es el territorio que mueve buena parte de la droga que llega a los Estados Unidos.

Para el jurado este trabajo va más allá del tradicional enfoque al cubrir carteles o grupos criminales que suele darle prelación al relato oficial, por el contrario se adentra en la realidad de las comunidades que viven y trabajan en una región olvidada, desconocida y violenta.

Otro trabajo que logra evidenciar esas realidades afines de las naciones latinoamericanas gracias a la colaboración transnacional es Tierra de resistentes. Un proyecto latinoamericano, liderado por la organización colombiana Consejo de Redacción, sobre la persecución a líderes ambientales en 10 países. Detrás de esta investigación están 21 medios de comunicación y un equipo de 76 personas, entre reporteros, editores, fotógrafos, productores, diseñadores y desarrolladores digitales.

Tierra de resistentes muestra una institucionalidad ambiental precaria en Latinoamérica, que facilita la violación sistemática de los derechos de las comunidades indígenas y campesinas, afectadas por la explotación a gran escala de los recursos naturales.

Los elementos multimedia hacen parte de un todo narrativo y no son meros accesorios del texto

El jurado destacó que la mayoría de trabajos integra de manera armónica los contenidos multimedia con los textos, de tal manera que los primeros no terminan siendo meros accesorios de los segundos. Esa buena integración entre los contenidos multimedia aporta resultados narrativos más sólidos y con mayor emotividad para redondear mejor los trabajos.

“Hay mayor penetración si oyes un testimonio que si lo lees”, destacó María Elvira Samper. Mientras que Liza Gross resaltó que “las elevadas” técnicas multimediales evidencian madurez en su uso entre los periodistas latinoamericanos.

Un ejemplo de esa buena armonía entre multimedia y texto es la investigación finalista Canaima: el paraíso envenenado por el oro, de la autoría de Lisseth Boon y Lorena Meléndez, publicado por el medio venezolano Runrunes.

Esta pieza expone el problema de la minería ilegal en el Parque Nacional Canaima, zona protegida y Patrimonio de la Humanidad, desde la perspectiva de los indígenas pemones -o buena parte de ellos-, como una forma de resistencia y supervivencia ante la crisis económica.  Para el jurado los recursos multimedia fueron elementos clave porque dramatizan los testimonios de los afectados.

También son esenciales los componentes multimedia en Frontera Sur. La frontera desconocida de América, colaboración de El País de España y El Faro de El Salvador, finalista de este 2020. Con gran habilidad allí se combinan reveladores textos, videos, fotografías e infografías, a través de los cuales el público puede sumergirse en las desafiantes áreas geográficas relatadas por el equipo periodístico.

Otra denuncia en la que juegan un rol protagónico los elementos multimediales es La expansión del ‘gota a gota’ en América Latina, publicada por el diario colombiano El País en alianza con la plataforma periodística Connectas. Este trabajo investigativo, uno de los 10 nominados, describe de manera extraordinaria un tipo de préstamo que nació en Colombia, pero hoy tiene presencia más allá de sus fronteras. Una expansión que ha sido posible por el impulso del narcotráfico como método de lavado de dinero.

A través de una línea de tiempo interactiva el público puede entender mejor cómo el ‘gota a gota’ hace presencia hoy en la mayoría de los países latinoamericanos. Pero son los testimonios de cobradores, víctimas, investigadores y funcionarios públicos los que documentan aún más una realidad sobre la que no existe todavía suficiente información oficial.

La visualización de bases de datos para identificar patrones es otra característica resaltada por el jurado este año. Ese recurso es el eje investigativo del también finalista Tierra de resistentes. A través de ese listado de líderes ambientales que son víctimas de la violencia —acompañado de textos, visualizaciones, fotografías y videos—, el público conoce esas luchas diarias y anónimas por la preservación de los territorios.

Apuesta por la investigación profunda para complejizar la realidad

Un tercer denominador común entre los trabajos evaluados es su apuesta por ir más allá de la cobertura diaria para profundizar y convertirse en reflexiones más sofisticadas. Una apuesta que se materializa con la combinación de sólida documentación legal, cifras, testimonios y mucha reportería periodística en terreno, y a través de la cual es posible conocer una amplia gama de matices sobre la realidad latinoamericana, resaltó el jurado.

Explotadores del agua, trabajo finalista publicado por Mexicanos contra la corrupción y la impunidad, muestra cómo el agua, supuestamente un recurso de la nación al cual tienen derecho a acceder todos los mexicanos, se negocia como si se tratara de un bien privado.

Para el jurado este trabajo analiza y explica con gran lucidez el cómo y el porqué de un asunto vital, que no suele estar en las agendas periodísticas ni en las conversaciones cotidianas de la gente, pero cuyas consecuencias marcan puntos de inflexión para comunidades enteras, por cuenta de megaproyectos de monocultivos o minería que cambian la tenencia de la tierra y la vocación agrícola, en detrimento de las economías campesinas tradicionales y la sostenibilidad ambiental.

Otra pieza periodística que aborda un fenómeno de gran magnitud y práctica sistemática en México, pero sin suficiente cobertura diaria es El trabajo de rastreo de la Quinta Brigada Nacional en el norte de Veracruz, publicado por  Presencia Mx.

Esta investigación —una de las 10 nominadas— visibiliza la desaparición forzada, revelando monstruosas prácticas de incineración y reducción de los restos mediante químicos, que hacen imposible la identificación de los cuerpos y contribuyen a los altísimos índices de impunidad en ese país.

El trabajo, resaltó el jurado, devela cómo ante el contubernio entre autoridades policiales y mafias como Los Zetas la respuesta de las víctimas y de actores de la sociedad civil ha sido la de crear brigadas de rastreo. Toda una demostración de solidaridad social frente a la indiferencia y el silencio o complicidad de las instituciones estatales.

Comunidades intoxicadas, publicado por La Prensa Gráfica, es otra publicación de la que el jurado destacó sus valiosos hallazgos después de una exhaustiva investigación. Este cuidadoso trabajo, uno de los 10  nominados, trata sobre una crisis de salud pública, ignorada por los sectores públicos y privados, en la costa pacífica centroamericana.

Allí la enfermedad renal crónica no solo es consecuencia de factores como la diabetes y la hipertensión, sino que está relacionada con la exposición al uso intensivo de agroquímicos, el consumo de aguas contaminadas, altas temperaturas, malnutrición, pobreza, elevado consumo de antiinflamatorios y déficit de acceso a servicios de salud. Los más afectados son quienes viven o trabajan en comunidades agrícolas: muchos de ellos deben hacerse las diálisis en sus casas, en muy precarias condiciones y sin mayores garantías de seguridad sanitaria.

Los desafíos del oficio en la región

Pese a las fortalezas detectadas en los trabajos evaluados, sinónimo de madurez del periodismo que se ejerce en Latinoamérica, el jurado también encontró debilidades que son desafíos para continuar la búsqueda de excelencia profesional en el oficio regional.

Los tres jurados encontraron que:

Hay cubrimientos periodísticos que se plantean con una serie de elementos o entregas que, muchas veces, no tienen conexión entre sí. Si bien como piezas individuales se leen y se entienden, juntas no forman un todo noticioso.
Hay historias que se enfocan demasiado en los datos y dejan de lado la narrativa o se esfuerzan poco en hacer más digerible esa información cuantitativa. De hecho, el jurado llamó atención por historias que terminan siendo solo una recopilación de datos sin una estructura narrativa clara desde sus primeras líneas.
La denuncia debe encontrar un tono preciso para evitar caer en sensacionalismo, pues este estilo no hace parte de la calidad periodística.

Finalmente, Rosental Alves lamentó que algunos de los trabajos no tuviesen mucha lecturabilidad, a juzgar por sus métricas en algunas plataformas como Youtube. Un asunto que podría explicarse por ser investigaciones elaboradas por medios de nicho o en expansión, lo que les plantea a sus equipos periodísticos el desafío de apostarle a promociones más agresivas para romper las burbujas de las redes sociales y garantizar que sus historias lleguen al mayor público posible.

Perfiles de los jurados

Liza Gross (Argentina)

Es experta en medios. Se especializa en la transición del modelo “tradicional” al multimedia y también en el desarrollo y ejecución de estrategias de comunicación innovadoras para organizaciones sin ánimo de lucro. Gross ha trabajado durante más de tres décadas como periodista y ejecutiva de medios en organizaciones noticiosas y en entidades sin ánimo de lucro. Fue editora general de The Miami Herald y Directora Ejecutiva de International Women’s Media Foundation, un grupo dedicado a apoyar a mujeres periodistas que trabajan en zonas de conflicto.

María Elvira Samper (Colombia)

Graduada en Filosofía y Letras de la Universidad de Los Andes e hizo estudios de postgrado en Ciencia Política de la misma universidad. Ha sido jefe de redacción, subdirectora y directora periodística de la revista Semana, directora del Noticiero de las 7, codirectora del Noticiero QAP, editora general de la revista Cambio y moderadora de los programas de opinión El Juicio (RTI) y Las Claves (Canal Capital). Columnista de las revistas Diners y Cambio y del diario El Espectador. En la actualidad hace parte del equipo periodístico de RCN Radio. Ha ganado seis premios Simón Bolívar, entre ellos Vida y Obra (2010). Es autora del libro 1989 (Planeta, 2019)

Rosental Alves (Brasil)

Como director de un proyecto del Jornal do Brasil, que empezó a producir su propia edición on line en mayo de 1995, fue pionero del periodismo de Internet en América Latina. Comenzó su carrera académica en Estados Unidos en marzo de 1996, después de 27 años de experiencia como periodista profesional y 7 años como profesor de periodismo en varias universidades de su país. Fue el primer brasileño que recibió la Beca Nieman para una estancia académica en la Universidad de Harvard (1987-1988). Durante más de una década fue corresponsal del diario Jornal do Brasil en España, Argentina, México y Estados Unidos. Ha sido editor ejecutivo y miembro de la junta directiva de ese mismo periódico. En la actualidad es profesor de la Cátedra Knight de Periodismo y de la Cátedra UNESCO en Comunicación en la Universidad de Texas en Austin, donde dirige el Centro Knight de Periodismo de las Américas. Ocupa también la presidencia de ORBICOM, la red mundial de Cátedras UNESCO en Comunicación, que tiene su sede en la Universidad de Quebec en Montreal, Canadá. También es miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo.

Sobre el Premio Gabo y el Festival Gabo

Son convocados por la Fundación Gabo, que inspirada en los ideales y la obra de Gabriel García Márquez, busca promover espacios de reflexión y debate y exaltar el periodismo ético, riguroso, innovador y de servicio público.

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