Consejos de Javier Sinay para contar un homicidio sin mancharte las manos de rojo

La sexta edición del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo se cumplirá durante el Festival Gabo en Medellín, del 3 al 5 de octubre, donde se reconocerá los mejores trabajos de Iberoamérica en las categorías: Texto, Imagen, Cobertura e Innovación. Las postulaciones para el Premio Gabo 2018 están abiertas hasta el 24 de mayo.

En 2015, el ganador de la categoría Texto fue el argentino Javier Sinay con su trabajo Rápido, furioso, muerto, publicado en la revista Rollling Stone. De su trabajo, el jurado de esa edición destacó “la energía en la escritura y la calidad de la reportería para reunir, como haría un novelista, información significativa sobre la vida de un barrio”.

En su publicación se puede notar la distancia que logra el autor frente a los hechos, sin culpar o absolver a nadie de lo que termina siendo una muerte y su capacidad para capturar de las voces de los jóvenes es un punto que no escapará al lector en esta investigación de alta calidad.

Sinay explica que para desarrollar su investigación debió resolver los retos a los que se enfrenta un periodista al contar historias de homicidios, lo cual está ligado al respeto, la lealtad y al lenguaje en la narrativa.

“El periodismo de sucesos o de tinte judicial está enmarcado por la necesidad del hombre de saber historias. Uno se halla sabiendo cómo viven los demás, cómo se desenvuelven, y tenemos que ser conscientes de que nuestra lucha principal no es descubrir un testimonio o un expediente, sino el tono cómo lo vamos a contar para no aportar al sensacionalismo, para poder combatirlo”, explicó Sinay en su charla web Los desafíos en torno a las historias de homicidios.

De acuerdo con el periodista argentino, las historias de crímenes y asesinatos deben servir para contar otras realidades. Él las identifica como un círculo que encierra unas líneas ligadas a vectores culturales y sociales que sirven de guías para narrar el homicidio. Aconseja encontrar las aristas y las interconexiones para contar un “ida y vuelta”, porque de lo contrario “contaremos un episodio pequeño dentro de la marea informativa del conjunto de contenido que va generando la sociedad”.

En su discurso debate las diferencias que hay entre show y respeto (mediático y drama humano), y entre la intimidad de los protagonistas versus el interés social de un homicidio. “Deberíamos ejercer el periodismo con responsabilidad social, con respeto humano, si no lo que vamos a hacer es convertirnos en agentes del negocio de informar sobre inseguridad para vender seguridad, vigilancia y miedo”.

Basado en su trabajo de campo e investigación sobre los asesinatos de varios jóvenes en La Plata, luego de que un abogado expusiera una denuncia sobre la relación que había entre los crímenes y la discusión por el uso de armas de los policías fuera de servicio, creó un decálogo – inspirado en el de Tomás Eloy Martínez– para ser lo más fiel posible a la historia sin caer en el sensacionalismo.

  1. Ser conscientes de que no estamos escribiendo ficción: son personas reales, historias reales, vivencias reales. La fantasía queda de lado.
  2. Dar contexto: Debemos aterrizar al lector en lo que se produce en el entorno, en lo que se vive.
  3. Hacer uso responsable del lenguaje: narrar de forma leal, consciente y respetuosa.
  4. Amarrarnos a la verdad: este punto está ligado al número uno, la ficción queda de lado y los hechos reales son la columna vertebral de la historia.
  5. Escribir con respeto.
  6. Buscar el significado social-cultural de un crimen: entender lo que significa para la comunidad.
  7. Usar documentos judiciales confiables: la investigación y la búsqueda de documentos es lo que sustenta la otra parte de la historia, la que no está contada por los protagonistas, la que está reclamada por el papel.
  8. Equilibrar las fuentes: por cada 20 policías entrevistados, deben ser 20 los criminales que hablen desde su perspectiva.
  9. Visitar los territorios: así lo que se cuenta es completamente fiel a lo que es.
  10. Complejizarlo todo: el pensamiento simplista es el mejor amigo del sensacionalismo.

En la crónica roja, de acuerdo con Sinay, lo más relevante es conseguir la mayor cantidad de voces y documentos posibles. Es investigar, indagar y recorrer, conocer y convencer. Explica que se deben buscar las maneras de hablar con los protagonistas, aunque en la mayoría de los casos ya hayan sido silenciados, y con las personas que vivieron su historia, pues se pueden convertir en replicadores de su verdad, la que más adelante se pondrá en paralelo con la de los que la vivieron desde la otra esquina.

“El trabajo del editor es primordial para encontrar el norte dentro de tanta información. La columna vertebral debe estar direccionada por los hechos relevantes, aunque muchos de los testimonios estén cargados de drama y verdad”.

Sinay agrega que cuando un trabajo de investigación y reportería es demorado, es decir que dura meses o años, se debe dejar claro en el texto, dejarle saber al lector cuánto tiempo ha pasado desde que se inició el trabajo, porque este determina matices.

“El periodista debe hacer su camino sin tener una relación promiscua con los abogados y los fiscales, aunque en algunos casos sea en pro de conseguir información, y sin casarse con uno de los personajes. Se deben ver todas las perspectivas del hecho y qué significan, cuidar la pluma, encontrar, descubrir, nunca juzgar, ser conscientes de que tenemos el chance de contar la historia y ponerla en el debate de la opinión pública. Hay que elegir bien las palabras y también el orden de los conceptos que vamos a narrar, y tener responsabilidad humana sobre la historia y sobre el texto”.

Sobre el Premio y Festival Gabo

Es convocado por la -FNPI- Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación, el rigor en el tratamiento de los hechos y la coherencia ética en el periodismo, con inspiración en los ideales y obra de Gabriel García Márquez y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia. El Premio y el Festival son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los Grupos Bancolombia y SURA con sus filiales en América Latina.

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