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Recomendaciones de una periodista que iría hasta el infierno para entrevistar al diablo

Mónica González y Carmen Aristegui. Foto: Julián Roldán/ Fundación Gabo. 

Según Gabriel García Márquez “las entrevistas son como el amor: se necesitan por lo menos dos personas para hacerlas, y solo salen bien si estas dos personas se quieren. De lo contrario, el resultado será un sartal de preguntas y respuestas de las cuales puede salir un hijo en el peor de los casos, pero jamás saldrá un buen recuerdo”. Sin embargo, Carmen Aristegui, periodista mexicana, difiere un poco de esta afirmación.

“Yo creo que una buena entrevista también puede ser entre dos personas que se detestan y resultar mucho mejor ejercicio.El periodista tiene el reto de hacer de este encuentro un buen recuerdo de una conversación de la que, aunque puede ser un poco ruda, van a surgir cosas importantes. Hay entrevistas que pueden fluir casi amorosamente pero hay otras que se dan con gente que no cabrían ni con calzador”, dijo Aristegui en el taller ‘¿Una entrevista? Sí, gracias’, realizado el tercer día del Festival Gabo.

Lo cierto es, de acuerdo con la periodista, que no hay un solo concepto que pueda definir lo que es una entrevista ni fórmulas científicas que establezcan cómo se deben hacer para que sean consideradas buenas; lo que sí hizo fue, desde su amplia experiencia, ofrecer una serie de recomendaciones para realizarlas de la mejor manera.

1.El primero que debe tener una reacción frente al entrevistado debe ser el entrevistador. “Todo el tiempo tienes que buscar la manera de que te siga sorprendiendo y también a los demás, si no lo logra contigo no vas a poder transmitirle a tu público las sensaciones que quieres”.

2.Respecto a las entrevistas ordenadas no deben ser “ni muy muy ni tan tan, ni muy muy estructuradas ni tan tan improvisada”. Aristegui enfatiza en que si se hace una mezcla entre llegar con información del entrevistado, con un cuestionario preparado, y la espontaneidad de saber seguir el curso de lo que la propia entrevista dicta con capacidad de reacción, se da una buena combinación.

3.Saber manejar el tono. La periodista afirma que manejar el tono con el entrevistado es diferente a ganarte la confianza para que te den la información que tú quieres en la forma en la que la quieres escuchar.

4.¿Diálogo o interrogatorio, qué debe ser una entrevista? Debe encontrarse un equilibrio, eso depende de los contextos y los personajes.

5.El periodista no debe tomar partido ni juzgar, debe poner sobre la mesa lo que pasa para que el televidente o el lector se cree una opinión, pero nunca dar su punto de vista.

6.Los minutos previos son cruciales para romper el hielo con el entrevistado. Se puede hablar off de record para crear empatía.

7.En las entrevistas hay que tocar donde duele, y hay que hacer que duela en el momento en el que importa más que duela.
8. Lo interesante de una entrevista es encontrar a la persona detrás del personaje.

“Voy hasta el infierno para entrevistar al diablo…”

Durante el taller surgió la duda de cómo el periodista debe buscar una entrevista y hasta dónde estaría dispuesto a llegar para conseguir las palabras del personaje que quiere entrevistar sin faltar a la ética profesional . Una de las asistentes cuestionó a Carmen Aristegui respecto a si se tomaría un trago con un asesino para lograr que este le dé una entrevista.

“Cada quien sabe cuáles son los límites hasta dónde puede o quiere llegar para conseguirlo. Si el diablo nos concede una entrevista y nos dice que no hablemos del trinche ni la lumbre, no va; pero si me dice que hablamos de todo, pero no de la novia, ahí sí voy corriendo hasta el infierno. Esto para entender que uno tampoco puede acceder a escuchar solo lo que el entrevistado quiere responder, sino que uno debe encontrar la forma de que te permitan preguntar sobre lo que realmente te importa para el contexto”.

¿Se puede pagar por una entrevista?

Otro de los interrogantes que se plantearon en el taller fue respecto a si ella estaría dispuesta a pagar por una entrevista. Fue enfática en decir que no, sin embargo, como lo repitió, en el ejercicio periodístico no hay fórmulas científicas y cada caso y situación debe analizarse por separado.

“Hay principios fundamentales en la ética periodística que sí tienen que echarse por delante y en mi caso considero que para pagar por una entrevista tiene que ser algo tan extraordinario, tan fuera de esta dimensión, que no lo puedo imaginar. Incluso si hubiese una situación extrema por alguna razón, de la condición del entrevistado, pudiera imaginarse algo para ayudar a resolver de cierta manera. Yo soy de la idea de que en definitiva no hay que pagar nunca por una entrevista”.

¿Cuáles son los tres aspectos que no se le pueden olvidar a un buen periodista en una entrevista?

Carmen Aristegui invitó al taller a la periodista Mónica González, miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo, para que fuera entrevistada por los asistentes. Ella se refirió a tres elementos básicos que el entrevistador nunca puede dejar de lado.

1.El protagonista es el entrevistado, no el periodista. Saber eso te permite mantener distancia y cercanía, hacer sentir a la persona indispensable.

2.Por mucho que hayas preparado para la entrevista un cuestionario no se puede ir como un caballo. Mira, mira su movimiento corporal, mira cómo actúa. Preocúpate de qué dijo que te está abriendo un camino que ni siquiera sospechabas y tu entrevista original se fue al “cacho”, pero conseguiste algo maravilloso.

3.Cuando te metes en un terreno pedregoso, no te olvides nunca de que aunque sea el hombre o la mujer que más detestas es un ser humano y tú eres un ser humano digno, y para conservar la dignidad y que te respeten tienes que respetar.

“El buen periodismo va a durar siempre”, Mónica González (Tema extra)

Independientemente de la era digital, en la que hay sobreproducción de información —falsa en muchas ocasiones— el buen periodismo nunca va a morir. “El periodismo es periodismo en cualquier formato. El periodismo jamás debe perder el sentido de la humanidad porque lo que queremos o buscamos es mejorar un poquito las condiciones de vida y eso requiere coraje”, Mónica González.

Sobre el Premio Gabo y el Festival Gabo

Es convocado por la Fundación Gabo con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación y la coherencia ética en el periodismo, con inspiración en los ideales y la obra de Gabriel García Márquez, y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia.

El Premio Gabo y el Festival Gabo son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los grupos Bancolombia y SURA con su filiales en América Latina.

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