Discapacidad y mujeres: dos universos fotográficos en inequidad

Foto: David Estrada Larrañeta / FNPI.

Por Marcy Alejandra Rangel |@MarcyAlejandra

A pesar de que la charla El retrato de la desigualdad tenía como fin último presentar el trabajo de Constanza Portnoy, argentina ganadora de la Beca Oxfam FNPI de periodismo sobre temas de desigualdad, el tema de su investigación sobre discapacidad dio pie para conversar sobre la desigualdad desde dos vertientes: el fotoperiodismo y las minorías.

El Festival Gabo contó para esta cita con otras tres mujeres que formaron parte del jurado que reconoció el trabajo de Portnoy: Claudia Daut, jefe fotografía de Reuters en América Latina (Alemania); Silvia Omedes, directora de la Fundación Photographic Social Vision (España) y Adriana Zehbrauskas, fotoperiodista freelance para Buzzfeed y The New York Times (Brasil). Junto a Jineth Bedoya, subdirectora de El Tiempo (Colombia), crearon con sus intervenciones una lista de prácticas que han llevado a los medios a publicar imágenes que refieren a los lectores una visión homogénea del mundo y otra de recomendaciones para conceptualizar mejores trabajos visuales.

Las mujeres en el fotoperiodismo

El fotoperiodismo no está alejado del pensamiento patriarcal y machista. Según Constanza Portnoy, el oficio es un lugar reservado para los hombres. “Me ha costado hacerme un espacio como mujer, comunicadora social y freelancer”. Daut, como jefe de fotografía en Reuters, afirma que la agencia cada vez más está pendiente de ser mentora de fotógrafas mujeres. “Una mujer no se puede encasillar. No se acercan las mujeres, tienen miedo a veces, pero estamos en un momento político convulso para que las mujeres se levanten y hay que aprovecharlo para dedicarse a algo que originalmente no es femenino”.

A los independientes les acompaña la incertidumbre. “Si yo no hago un trabajo bien hecho hoy, no me van a llamar mañana otra vez” ejemplifica Zehbrauskas para explicar que el fotoperiodismo, independientemente del género, se ejerce de una manera riesgosa laboralmente hablando cuando se hace de manera freelance.

La maternidad. “Hay mujeres que son freelancers y no tienen con quién dejar a sus hijos. Si uno ve los salones de las escuelas de periodismo la mayoría son mujeres, pero eso luego no se ve reflejado en el mercado laboral. Entonces ahí pasa algo que hace que las mujeres no sigan” analiza Zehbrauskas.

Solo el 15% de los fotoperiodistas profesionales son mujeres. Silvia Omedes cuenta que esta es una industria muy masculina, porque hay muchas menos mujeres. “En los premios, hace un par de años que son muy sensibles a la perspectiva de género y en dar visibilidad a trabajos hechos por mujeres. El World Press Photo hace un año está buscando que más mujeres se postulen al premio y después de un año de intentarlo solo ha subido un 1% las postulaciones”.

La sensibilidad. Omedes afirma que los premios son un termómetro para saber cuál es el tipo de historias que se venden en los medios, se publican y difunden. “Cuando uno ve las historias que hacen las mujeres, se da cuenta que son historias distintas porque nuestro imaginario es masculino y las mujeres desarrollan historias con un punto de vista más esperanzador”. Daut agrega: “Debemos ser conscientes que el siglo XX se ha construido con fotografías hechas el 85% por hombres. Debemos tener más mujeres para contar una visión más completa que nos acerque a temáticas que si no nunca serían mainstream, ni se publicarían en los grandes medios para tener una visión más completa. Negar una visión femenina para que nos cuente las historias a las que no tenemos acceso, es como perderse la mitad del mundo”.

Existe una visión homogénea del mundo. Las grandes agencias atienden a intereses económicos y políticos clarísimos y distribuyen las mismas imágenes a cantidades de periódicos en el mundo, con lo cual nuestra idea del mundo es homogénea: regida y creada por un cierto tipo de persona. “Hay que potenciar la diversidad, fotógrafos locales y autóctonos. Cuando hablamos de mujeres, estamos hablando del 50% de la población mundial” recuerda Omedes.

Existe un modelo social discapacitante: Hay dos tipos de limitaciones sobre las que se habló en la charla. Por un lado, la visión de Portnoy sobre la discapacidad: “¿Dónde está esa discapacidad? ¿En la persona que tiene esa discapacidad, o en la sociedad que condiciona e impone barreras para que una persona en silla de ruedas no pueda subir a la vereda o tenga que ser levantada para subir a un medio de transporte?”. Y, por otra, la de Omedes que critica a quienes elaboran narrativas que potencian a la mujer como víctimas: “Las mujeres entramos a los museos y nos vemos desnudas. Tenemos que revisar los clichés, la idea de lo femenino, de la mujer, del género. Si hay que analizar el siglo XX por las imágenes que ha creado es absolutamente incompleto e injusto. Y además nos hemos acostumbrado a ello. Las agencias venden muchas más imágenes si aparece un niño destrozado o una mujer en desesperación, pobreza, refugiada. Eso vende y afianza esa imagen tan difícil de romper de la diversidad”.

Recomendaciones para fotoperiodistas

    1. Contar historias nunca va a estar en crisis, porque es algo que forma parte de la naturaleza humana: “Tenemos que explicarnos el mundo, unos a otros, y las nuevas tecnologías ofrecen las herramientas para difundir estos trabajos” dijo Silvia Omedes.
    2. Estar presentes con el corazón. Evitar lugares comunes de revictimización en las imágenes parte de la empatía, de ponerse en el lugar del otro. “No solamente estar presente con los ojos en esa situación, sino también con el corazón. A veces hay que dejar la cámara. Aunque la imagen que veamos sea perfecta quizá no es la mejor si respetamos esa situación” explicó la fotoperiodista y psicóloga Constanza Portnoy.
    3. Tener presencia en redes sociales. Tener una web cuidada y a pesar de eso entender que no todas las redes sociales están pensadas para colgar proyectos fotográficos con aspiraciones profesionales. Omedes agregó: “Cuando uno siente la pulsión de compartir su historia y esa historia está hecha honestamente, se encontrará la vía para difundir”.
    4. Presentarle el trabajo a un editor. Claudia Daut sugiere preguntarle a un editor qué le parece el trabajo antes de ofrecerlo. “Podemos sentarnos y hablar. De alguna manera se tiene que contactar con alguien que esté en el medio”.
    5. Encontrar los cómplices naturales del proyecto. Saber dónde está la audiencia potencial va a marcar el cómo para explicar el qué. “Cuanto más idea tenemos a priori de dónde está nuestra audiencia, nos va a facilitar el llegar ahí antes” señala Omedes.
    6. Desarrollar el proyecto por escrito. Para ganar la Beca OXFAM – FNPI, Portnoy tuvo que acompañar las imágenes de un texto que defendiera el producto que estaba presentando. Durante el proceso, descubrió que es un lenguaje que no se puede descuidar. “No se complementan, pero van de la mano”. 

Sobre el Premio y Festival Gabo

Es convocado por la FNPI- Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación, el rigor en el tratamiento de los hechos y la coherencia ética en el periodismo. Está inspirado en los ideales y la obra de Gabriel García Márquez y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia. El Premio y el Festival son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los Grupos SURA y Bancolombia con sus filiales en América Latina.

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