Para el documental todavía hay un gran público: Caio Cavechini

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Las producciones de largo aliento son la esencia del trabajo de Caio Cavechini, quien estará en el Festival Gabriel García Márquez de Periodismo en una conversación sobre esta otra manera de ejercer el oficio y proyectará tres documentales: Cartas para un ladrón de libro, Carne y Hueso y Entre los hombres de bien. El brasileño nos entrega unas claves para acercarnos al tema.

Caio Cavechini tiene claro que no existe una fórmula mágica para realizar un documental exitoso, pero sabe que con tiempo, acceso y pasión el producto de cualquier investigación periodística puede estar cerca de ser no solo un producto de calidad, sino que le interese al gran público.
Esta lección la aprendió hace unos diez años en un taller con el estadounidense Jon Alpert, para esa época documentalista ya experimentado, mientras Caio daba sus primeros pasos en esta faceta del periodismo.

“Debe tener tiempo de dedicación, de investigación, para que la historia pueda ser contada de forma más completa. Acceso a las personas, las fuentes, los lugares, para podernos involucrar como espectadores en esa parte de la realidad que se propuso. Y pasión por el tema, es una actividad que no se hace todos los días, sino durante un tiempo, y hay que tener un poco de ganas personales para dedicarse y sacrificar muchas cosas, porque como un libro u otros procesos largos, exige un sacrificio personal y por es necesario sentir esa pasión”, resalta Caio Cavechini sobre los preceptos obligatorios para este tipo de trabajos.

El brasileño estará en el campus de La Floresta del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM), el próximo jueves 4 de octubre a partir de las 4 de la tarde. Allí hablará con el argentino Alberto García Ferrer, cinematógrafo, sobre el lugar de este tipo de cine de en el periodismo cultural actual. Este conversatorio es una de las actividades que se realizará en centros de educación superior de Medellín, durante la sexta edición del Festival Gabo, que empieza el miércoles 3 de octubre.

Con más de una década de experiencia y por lo menos nueve trabajos de largo aliento, entre dirigidos y escritos, que le han merecido galardones como el Premio Gabo, categoría Imagen, en 2016; Cavechini no se siente un maestro de su oficio, pero es contundente al reclamar cambios en las escuelas de periodismo.

“El cambio en la formación en este tiempo de competencia con la información instantánea no es algo solo para las escuelas de periodismo, también es necesario para los niños y jóvenes que están en educación básica, es decir, hay que repensar la educación en general”, asegura.

Pero ya en el campo de la comunicación, considera que “en la enseñanza del periodismo me parece muy relevante tener profesionales en constante actualización. Por eso valoro mucho las iniciativas de la Fundación Gabriel García Márquez, porque son unos espacios de encuentro de profesionales interesados en reflexionar acerca del momento del periodismo”.

Y explica que “el ritmo de una carrera universitaria no lo deben llevar solo los profesores dedicados exclusivamente a la academia. Es verdad que para que una persona llegue a ser un maestro titular de una universidad, debe dar muchas clases, publicar en revistas especializadas (científicas), investigar mucho.

Pero para la enseñanza del periodismo hay que buscar espacios no solo para estos profesores, sino espacios para otros profesionales, que estén más corto tiempo en la academia, con charlas, conferencias, algunas cátedras, profesionales que puedan ir a la universidad a apoyar a los estudiantes y profesores y hacer que las universidades sean espacios abiertos también para otro tipo de profesionales, además de los maestros”.

Sobre el trabajo del investigador, sea el que se dedica a un asunto para escribir un libro, hacer un documental o difundirlo en cualquier otro formato, Caio Cavechini considera que “es un recurso necesario no solo para los periodistas, sino también para el público. De tiempo en tiempo encontrar información más consolidada, profunda, con contexto, con historias particulares, mejor contadas, eso le gusta a la gente”.

Y resalta que “todo esto depende mucho del periodista involucrado, que por su curiosidad, su pasión por un tema, pueda hacer sugerencias y se dedique a explorar más, que salga un poco de su rutina y dedique un tiempo a uno de los temas a los que se enfrenta cada día. Y busque datos, informaciones que muchas veces no encuentran espacio para publicar en las notas diarias, para poder llegar al público”.

Pero, como le ha sucedido a él, muchas veces los investigadores se tropiezan con grandes obstáculos y por eso aconseja que “cuando vas a tratar un tema en el que vas a tocar o incomodar poderes políticos o económicos, lo más importante es no estar solo, no solo en lo personal sino también de manera institucional. Hay que conquistar apoyo de redes locales, de movimientos sociales, de otros periodistas.

Si se trabaja en un medio, es importante acercarse a otras instituciones que han abordado un determinado problema social o político. Y también hay que tener paciencia. Solo no vas a poder cambiar el mundo y mucho menos enfrentar a todos. Con la búsqueda de estos apoyos el trabajo queda mejor hecho y su repercusión puede ser mayor”.

Cavechini reitera su confianza en que estos trabajos de largo aliento aún tienen espacio en la era actual. “Es difícil saber si las cadenas en las redes sociales o lo los memes van a dominar el consumo de información en mediano o largo plazo, si las personas van a creer más en sus propios círculos de información o en el periodismo profesional. Lo que yo espero es que la gente quiera seguir conociendo historias diferentes, que se les pueden presentar en documentales como largometrajes o series, o también como libros”.

Y añade que “por más que el periodismo diario se intente adecuar a ese tiempo de consumo cada vez más rápido, en el que las personas están informadas a través de Facebook, Instagram, Snapchat, también debe mirar que hay un público con más tiempo, al que se debe buscar para ofrecerle contenidos de mayor duración, no solo como películas o series de ficción, también documentales. Esa es mi esperanza”.

Caio Cavechini en el Festival Gabo

El documentalista también estará en la charla Caio Cavechini: ¿un documental se concluye o se abandona?, en la que hablará con Sylvia Colombo, corresponsal de Folha de S.Paulo para América Latina, sobre la influencia que ha tenido la coyuntura brasileña en su obra y sobre la investigación que realizó durante casi cinco años a uno de los ladrones de libros más inquietantes de Brasil, el miércoles, 3 de octubre, en el Salón Restrepo del Jardín Botánico a las 6:30 p.m. Posterior a la charla se proyectará su documental Cartas para un ladrón de libros.

Así mismo, el 4 de octubre se proyectará el documental Carne y Hueso, en el Salón Restrepo del Jardín Botánico a las 6:00 p.m.; y el viernes se hará la proyección de Entre los hombres de bien, en el Museo de Arte Moderno de Medellín a las 7:30 p.m.

Sobre el Premio y Festival Gabo

Es convocado por la FNPI- Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación y la coherencia ética en el periodismo, con inspiración en los ideales y la obra de Gabriel García Márquez, y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia.

El Premio y el Festival Gabo son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los gruposSURA y Bancolombia con su filiales en América Latina.

Por Carlos Olimpo Restrepo S.

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