La medicina en el realismo mágico de Gabo

Para Juan Valentín Fernández de la Gala (España), profesor de Historia de la Medicina y la Enfermería en la Universidad de Cádiz, la literatura puede convertirse en un camino perfecto para llegar hacia la medicina y viceversa. Su tesis doctoral, titulada Médicos y medicina en la obra de Gabriel García Márquez, desentraña todo un universo médico oculto tras la imaginación y la fantasía del premio nobel colombiano.

Juan Valentín Fernández de la Gala es uno de los más de 80 invitados al Festival Gabo. Conversará con Alejandro Gaviria (Colombia), Ministro de Salud, este viernes 29 de septiembre a las 4:00 pm en el Parque Explora (Teatro Explora). Consulta toda la programación del Festival Gabo aquí.

Aquí te presentamos algunas de sus ideas y descubrimientos más asombrosos:

Los médicos también cuentan historias

«Superficialmente, la medicina parece algo muy diferente a la literatura, pero en el fondo es también un arte narrativo. Cuando vamos al médico respondemos las preguntas del doctor y conversamos con él de nuestros síntomas, formando así un diálogo que determinará la escritura de lo que conocemos como ‘historias clínicas’. Así que, desde cierto punto de vista, los doctores también se dedican a contar historias».

Humanidades y ciencias: hermanos conectados

«Desde una literatura tan bien hecha como la de García Márquez es posible acercarse a la medicina y tender un puente entre las humanidades y la ciencia. Un buen lector es capaz de extraer información médica de calidad de la obra de Gabo».

La prueba de diabetes en el Coronel no tiene quién le escriba

«Un momento médico asombroso en El coronel no tiene quien le escriba sucede cuando el doctor evalúa la diabetes de Don Sabas a través de la detección clásica de cuerpos cetónicos en orina. Conocida como la reacción de Lieben, este método analítico consiste en percibir un extraño aroma frutal en el simple calentamiento de la orina, lo cual podría poner en evidencia un exceso de cuerpos cetónicos. Así el doctor puede saber si Don Sabas tenía la dosis necesaria de insulina antes de irse para su finca».

El perfecto suicidio de Jeremiah de Saint Amour

«Para narrar la intoxicación por cianuro en el suicidio de Jeremiah de Saint Amour, personaje de El amor en los tiempos del cólera, Gabo utilizó un manual de toxicología. Por ejemplo, escribió que Saint Amour tenía el cuerpo torcido (dato exacto porque la rigidez es algo propio de este tipo de cadáveres) y que además tenía las pupilas diáfanas, lo cual concuerda con el hecho de que la trasparencia de la córnea en personas que han muerto intoxicadas con cianuro se mantiene por más tiempo que en los cadáveres normales. El olor de las almendras amargas también está justificado: ese es el típico olor del ácido cianhídrico».

El médico detrás de la autopsia de Santiago Nasar

«La descripción y el procedimiento de la autopsia de Santiago Nasar en Crónica de una muerte anunciada me parecen brillantes. Investigando sobre el tema descubrí que hay un médico chileno, muy amigo de Gabo, llamado Danilo Bartulín, que fue quien se ofreció a redactar detalladamente el fragmento de la autopsia que luego aparecería íntegramente en la novela, salvo algunos retoques de estilo realizados por García Márquez».

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