Mónica Baró

CUBA

Me llamo Mónica por una canción en la que mi nombre suena en los oídos de alguien como música y por una monja de la infancia de mi madre que mereció lugar en su memoria. La canción nunca la he aprendido completa. Sé muy pocas canciones completas. Siento que memorizarlas es predecirlas y predecirlas es arruinarlas. Además, canto horrible, aunque me hubiera encantado ser cantante; lo cual ciertamente no justifica mi afición por los karaokes. Para integrar el ejército de Dios sí me ha faltado vocación. O quizás, disciplina. Siempre me ha faltado disciplina. No creo que pueda integrar ningún ejército. Solo obedezco a lo que me enamora. No puedo enamorarme de Dios porque temo tanto a la muerte como a la eternidad, a casi todo lo que no se puede cambiar. Además, prefiero los cementerios, antes que las iglesias. Sin embargo, soy una persona con fe. No concibo la vida sin fe, ni la escritura sin música.

*Finalista en la categoría Texto del Premio Gabo 2016 con el trabajo La mudanza.

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