Agudizar la mirada, entrenar el oído y otros consejos de Diego Fischerman para escribir sobre música

Por Daniela Ramírez.

¿A qué llamamos música? ¿Cómo logramos contar eso que escuchamos y sentimos? fueron preguntas sobre las que giró el taller: ‘Escuchar / Escribir / Hablar (sobre música). Entre cultura y cultura’.

Estas son algunas de las recomendaciones de Diego Fischerman, crítico musical y periodista en Página/12, a los asistentes al taller que abrió las actividades formativas de la edición 2016 del Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo.

1.No dé nada por sentado. Precisamente porque “cuando escribimos sobre música se tiene que saber que no se está hablando de la música, ni de la escucha, sino de una música y una escucha”.

De esta manera, aseguró, se evita caer en el error de llamar música a algo que posiblemente no lo sea o de sobreponer los prejuicios y gustos. “Nuestro gusto es nuestra debilidad. A veces hay que meterse en los territorios en los que sabemos menos y nos inquietan más”.

2. Agudice la mirada, pero sobre todo entrene el oído, pues el “esfuerzo es tratar de encontrar ese algo que nos permite decir por qué eso -la música- no es igual a otro”, y no olvide además que la música es uno de los “indicadores más finos sobre las cuestiones sociales”. Escuche mucho, pues aunque este es el “más imperfecto de nuestros sentidos, es una especie de arte que se perfecciona con la práctica”.

3. Tenga en cuenta que “la crítica ideal es esa con la que se puede discutir”, que le permita a la gente pensar.

4. Sea honesto intelectualmente. Con la música se generan polémicas sobre quiénes somos pues está presente el narcisismo extremo y hay que trabajar para vencerlo. Aprenda a reconocer sus prejuicios y tenga presente que “toda ideología inconsciente es víctima de ella misma” y que “parte de lo que construye el mundo simbólico alrededor de la música es qué versión es mejor que otra”.

5. Piense en qué quiere comunicar y a quién, y elija de qué hablar entre todas las cosas que la música es.

6. Disfrute. “El centro de todo está ahí. Cuando uno más se conecta con los sentidos, mejor la pasa”. No olvide leer todo lo posible, pero no deje que eso reemplace la propia percepción.

7. Sea intuitivo. “Hay que partir de ahí pues aquello que nos gusta mucho, nos gusta por algo” y recuerde que “el deber es hacer puentes para que la gente escuche lo que antes no había escuchado”.

Hecho con por