Historias que caben en una mochila

El Taller de Videoperiodismo de mochila con Bill Gentile, que tuvo lugar durante el Festival del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, contó con la participación de 15 periodistas de Colombia, Estados Unidos y Guatemala. El taller, como su nombre lo indica, consistió en que cada participante llegó con su mochila cargada de cámara, computador, micrófono, grabadora y todos los demás accesorios que le permitieran realizar un videoreportaje por si solo, sin necesidad de grandes equipos técnicos o humanos.

Las sesiones permitieron intercambiar experiencias en torno a la producción de historias audiovisuales bajo la guía de Bill Gentile, quien además de ser un periodista independiente con más de 30 años de experiencia, dicta la cátedra de Cine y Artes Audiovisuales en la American University (Washington, DC) y conduce talleres de videoperiodismo alrededor del mundo.

Gentile que también se ha desempañado como consultor documental, fue fotógrafo de planta de la revista Newsweek para América Latina y el Caribe y ha cubierto distintos hechos violentos entre los que cabe destacar la Revolución Popular Sandinista, de cuyos reportajes gráficos seleccionó material para su libro ‘Nicaragua’. También cubrió  hechos como la Guerra Civil de El Salvador y el Golfo Pérsico y estuvo presente en momentos de coyuntura en países como Cuba, Afganistán e Irak.

“Dicen que los mejores documentales pueden entenderse sin el sonido; las imágenes son las que deben proporcionar la mayor parte de la información”, fue la frase que antecedió una serie de consejos entre los que no está de más mencionar que el documental, en términos generales, requiere de un personaje concebido como el vehículo que conduce la pieza, que pueden ser varios y cada uno tener su propio arco dramático y que para escoger el adecuado basta con pensar en si éste quiere serlo, si tiene una historia por contar y si puede contarla. Aunque, advirtió, “hay gente que logra un trabajo tan fascinante que es posible que cuando la narración o voz del personaje desaparece; el sonido ambiente también relate”.

Recomendó las tomas close up como las más adecuadas al entrevistar formal o informalmente a alguien, considerando este plano como el más íntimo y el que devela lo más auténtico de quien está frente a la cámara. Gentile también hizo énfasis en la importancia de dosificar la información y resaltó, sobre todo, la contundencia de saber deconstruir las historias después de ser construidas. “Luego de haber deconstruido, el realizador entiende cuáles son las características visuales de su trabajo, de lo contrario no”, manifestó.

Durante cuatro días los participantes no solo asistieron a un encuentro donde les fue posible conocer de cerca las consideraciones del periodista sobre conceptos básicos y complejos de producción -por supuesto apoyados en el material documental del maestro-; también realizaron lo que tenían previsto desde el inicio: sus propios cortos documentales que comprenden relatos de distintos tipo, como el desalojo de viviendas provocado por proyectos de infraestructura del sector público; la clínica de ropa de un sastre; el perfil de un “gurú del sexo”; una escuela de ciclismo liderada por un joven de 21 años; el oficio de un librero sin librería; el miedo de dos mujeres por el crecimiento vertiginoso de la ciudad o las contemplaciones geográficas de un curador de arte, entre otras.

Para Gentile hay una cualidad particular cuando asiste a estos encuentros y es que, además de darse cuenta de que el periodismo le permite acercarse a la gente y le parece lo más preciado del oficio, descubre a unos jóvenes cada vez más conscientes del mundo que habitan.

Muy pronto podrás ver los documentales que produjeron los participantes del taller Videoperiodismo de Mochila con Bill Gentile.

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