El viejo oficio de los nuevos infógrafos

Si te he visto DEL 03

Xaquín González se considera un infógrafo de segunda generación. Su papá le heredó la pasión por un oficio antiguo que se ve nuevo a la luz del siglo XXI. Recuperar el valor de la información gráfica está cambiando la manera de entender el periodismo.

“Ahora la visualización de datos está en boca de todo el mundo. Parece que hubiéramos descubierto la pólvora”, dice Xaquín González, editor senior de gráficos interactivos de la revista National Geographic.

En realidad el oficio de los infógrafos, que podría parecer reciente porque su auge está unido a la aparición de nuevas herramientas de diseño, existe hace cientos de años. Así lo demuestran gráficos y mapas con varios tipos de códigos visuales que se remontan al siglo XIX. “La verdad es que lo único que ha cambiado es la tecnología con la que lo hacemos”. Sin embargo, ésta por sí sola es un desafío para la mayoría de periodistas, explica Xaquín, quien ha pasado por las redacciones de elmundo.es y The New York Times. Su especialidad en periodismo visual lo ha vuelto testigo de cómo gran parte de las redacciones de los medios tradicionales se resisten a adoptar nuevas formas de contar, justamente porque para hacerlo se necesita un conocimiento básico de computación y de paso una educación enfocada en la apreciación de la imagen.

En los últimos años, y en unos medios más que en otros, especialmente los anglosajones, se ha empezado a dar más valor al equipo de infógrafos. De todas formas, la relación dista de ser armónica. “Muchas veces los visualizadores de datos se quejan de la falta de respeto del resto de la redacción”, dice. La disputa se da en el momento de definir el género de una historia, es decir, al elegir si se mantiene la prosa convencional en forma de crónica, reportaje o informe, o si se cede la información para que los periodistas visuales inventen diagramas, redes de relaciones o mapas.

“El asunto es que a los lectores no les importa en qué formato publicamos. La mayoría de la gente no sabe diferenciar uno de otro. Lo que miran es la calidad de la información”.

La invitación no es solo a una reconciliación profesional que trabaje por integrar los formatos, sino que va más allá: los reporteros están llamados a hacer sus investigaciones pensando en las infografías y los infógrafos a comportarse como reporteros, salir a las calles y conseguir los datos que alimentan su trabajo. Tener un conocimiento profundo de la información que llega a sus manos evita que se conviertan en simples “presentadores”. Los medios que han entendido la importancia de la información gráfica la están explorando como elemento diferenciador. Pero en el camino una de las preguntas que más se ha discutido es si vale la pena asumir los costos de tener un equipo de infógrafos. En palabras de Xaquín, el dilema se resuelve pensando en las audiencias. “Es cierto que es más costoso hacer una infografía que escribir un artículo”, dice, “pero tiene más impacto”.

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